Hay canciones que aparecen sin aviso y nos devuelven a otro tiempo. No se limitan a sonar, nos acompañan, guardan quiénes fuimos y siguen ahí cuando volvemos a escucharlas.
by Javier Lebrón
Hay canciones que aparecen sin aviso y nos devuelven a otro tiempo. No se limitan a sonar, nos acompañan, guardan quiénes fuimos y siguen ahí cuando volvemos a escucharlas.
Entre la prisa y el dogma, razonar con cuidado se ha vuelto un gesto raro. El Día Mundial de la Lógica supone una oportunidad de frenar en seco, enlazar ideas y asumir el pensar como un acto de responsabilidad compartida.
Pensar en vacaciones en enero no es evasión, es anticipación. Un gesto mínimo que ordena el tiempo, activa la imaginación y convierte el futuro en algo habitable. Una razón para parar y soñar.
Cada invierno, desde San Antón hasta San Blas, las hogueras vuelven a la calle en La Mancha. Fuego, leña y un vecindario reunido sostienen una de las formas más antigua de hacer comunidad.
En un mundo atravesado por dudas, las respuestas simples suenan como certezas reconfortantes: Calman la incertidumbre, pero dejan intacta la complejidad que dicen explicar.
Cambiamos de año sin cerrar nada. Seguimos escribiendo, pensando y sosteniendo la palabra desde el trabajo y la persistencia. Hay tinta, hay mancha y hay alma para continuar. Feliz 2026.
La migración no es una amenaza, sino una realidad histórica y humana. La lengua árabe, lejos de los estigmas que la rodean, es portadora de conocimiento y cultura que forman parte de nuestra identidad. No puede haber convivencia sin derechos, ni democracia sin diversidad.
El racismo no empieza con violencia, empieza cuando se decide quién merece derechos. En España, el migrante árabe y musulmán es señalado y criminalizado mientras se relativizan los Derechos Humanos en nombre del orden.
No es ideología, es costumbre. El poder usado como derecho, como compra y como abuso. Mientras nos dividen, los amigos de unos y los de otros, los de siempre roban, callan y esperan. No caen. No dimiten. Están por todos lados. Y nosotros seguimos pagando.
El columnismo vitriólico confunde ingenio con profundidad y ruido con crítica. Detrás del brillo retórico solo queda una herida más en el debate público.