El mariachi no es solo música. Es memoria, gesto y tiempo compartido. Cada 21 de enero celebra una forma de nombrar el mundo, de volver a él a través del sonido.
by Javier Lebrón
El mariachi no es solo música. Es memoria, gesto y tiempo compartido. Cada 21 de enero celebra una forma de nombrar el mundo, de volver a él a través del sonido.
Cada enero, la hoguera de San Antón vuelve a encender la plaza de Santiago. Fuego, barrio, devoción y memoria se reúnen alrededor de una tradición que sigue dando sentido a la vida en común.
La tradición manchega no es una reliquia ni un decorado. Es conocimiento compartido, memoria viva y diálogo entre generaciones para decidir qué permanece y cómo se habita el presente.
En 1944, dos prisioneros escaparon de Auschwitz y alertaron al mundo. La información existía; el desafío era acceder a ella, comprenderla y creerla en un contexto de miedo y propaganda.
Como supondréis de la anterior entrega de «DivagArte: Mis malditos favoritos», en esta entrega continuamos en los márgenes con esos rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas tan espectaculares como desconocidas.
Carmen de Burgos, o Colombine entre otros pseudónimos, escribió, publicó y abrió debates sobre derechos, divorcio o sufragio femenino cuando a las mujeres se les negaba el legado. La historia la leyó y luego decidió olvidarla.
Ya sé que esperabais la segunda entrega de los Malditos Franceses, pero voy a ir alternando ese tema con este que abro hoy, para hacer más variada esta columna. Necesito situarme en esta primera entrega en el movimiento del comic underground estadounidense porque son los más influyentes, porque ya sabéis que el poder de expansión y contagio de la cultura yanqui es ineludible y determinante.
El periodista Enrique Moraleda publica Arenas de Tharsis, su primera novela de ciencia ficción, ambientada en un futuro distópico donde el cambio climático y la supervivencia humana se cruzan con mirada LGTB.
Ejecutado en el mismo campo que dirigió, Rudolf Höss dejó por escrito una confesión sin culpa. Este artículo aborda Auschwitz, Núremberg y la escritura del verdugo frente a la memoria de las víctimas.
Mi viaje por la literatura siempre se desarrolló en los márgenes de las modas. Como en casi todo. Si me gusta el arte abstracto –como ya habéis leído en mis anteriores columnas de DivagArte– ya supondréis que mis autores literarios favoritos van a ser una pandilla de rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas cargadas de conceptos espectaculares, aunque no mucha gente los conozca.