DivagArte: La pintura desde detrás de los pinceles
Entrevista a un pintor abstracto que os cuenta cómo se ve la pintura desde dentro de la piel de un artista

Con Zeta de Zugasti / C. Cervantes

by | Mar 21, 2026 | #Manchacultura

José Luis Zugasti nos abre su estudio para echar un vistazo a la pintura y al arte desde su visión, entre el gozo, la frustración, el conflicto y la sorpresa.

Tinta Manchega: ¿Cuál es tu proceso creativo?, ¿es doloroso o es gozoso?

Zeta: Era un proceso doloroso. Me costó mucho salir a la superficie y empezar a darme cuenta de lo que estaba haciendo. En origen sí había mucho dolor y tengo mucha obra donde ese dolor se aprecia… el drama, el conflicto… Al fin y al cabo el dolor viene de un conflicto no resuelto. Ahora ya no. Ahora es jubiloso. A estas alturas, cuando te enfrentas a una obra es más sorpresa, júbilo, descubrimiento…

TM: ¿Que es la abstracción?

Z: El arte abstracto nace cuando nace la fotografía. Antes de eso, a los pintores les pagaban para reproducir retratos o batallas. En el momento en que aparece la fotografía que copia la realidad casi tal cual –porque la fotografía es un arte también y se puede intervenir y alterar– el pintor tiene mucha libertad, ya no tiene que copiar y se dispara la imaginación. Puedo hacer un retrato, sí, pero a mi modo, a mi manera,

TM: ¿Cómo debe enfrentarse un espectador sin gran formación a una obra abstracta?

Z: Le preguntaron a Picasso: “…¿y esto que usted hace, qué significa?” y Picasso respondió: “¿le gusta a usted el canto de los pájaros?…¿y qué significa?” Eso es el arte abstracto: disfrutar del canto de los pájaros en los árboles a primera hora de la mañana.


TM: ¿Qué tiene que ver el mercado del arte con la producción de un artista?, ¿le condiciona o no?

Z: Le condiciona muchísimo, pero lo que pasa es que hay un déficit enorme de canales por los que se distribuye el arte, sea pintura, teatro, música… España es un país donde le das una patada a una piedra y aparecen tres pintores y debería haber muchos más pintores pero lo que no hay es una estructura que ayude, que los haga rentables… hay poco, y lo que hay, dura poco tiempo. No hay buenos profesionales que se dediquen al márquetin cultural.

TM: ¿Cómo te ha tratado el mercado?

Z: Yo no he trabajado para el mercado nunca. Porque yo he trabajado para sobrevivir [fuera del arte] desde los dieciséis años. En ese sentido soy muy libre porque no estoy sometido ni a la línea de una galería ni dependo de ningún crítico.

TM: Estuviste viviendo y pintando en París. Cuéntanos cómo fue esa experiencia.

Z: París siempre es París. De Europa [Francia], es el país que más importancia le da a la cultura y le saca rentabilidad cultural, diplomática, comercial… Los franceses reciben muy bien a los artistas y encuentras todo tipo de gente que hace todo tipo de cosas y, claro, cuando se hacen muchas cosas, algunas son extraordinarias… y París, hasta hace poco, ha sido la madre de la cultura europea o incluso occidental.

TM: ¿Cuáles han sido las exposiciones más importantes en tu carrera?

Z: Yo he expuesto en Milán, en París, en Barcelona, en Madrid –hablo de exposiciones individuales– y he expuesto en Pamplona. Y, fíjate, Pamplona fue importante porque di con un crítico de arte del Diario de Navarra que dedicó una página entera a mi exposición. Era un tipo muy sensible, las preguntas que me hacía
era de alguien que entendía de arte ¡y me puso por las nubes, empezó a hablar de Tápies…!


TM: ¿Un artista no se jubila nunca o llega un momento en que uno tiene la sensación de que no tiene más que contar?

Z: Siempre hay cosas que contar porque vivir es aprender. Si no estás aprendiendo, la vida no tiene ningún significado. El ser humano está vivo cuando está aprendiendo. Y yo soy un pintor que hablo de mí mismo. Hablo de otras cosas también, pero lo que yo busco en un pintor es que me diga quién es.

TM: ¿Cómo ves el futuro con todas estas nuevas tecnologías de inteligencia artificial?

Z: Es muy importante lo que va a pasar… Va a ser más importante que la revolución industrial, va a ser más importante que internet, pero respecto a la pintura, yo creo que la inteligencia artificial tiene poco que decir. No digo «nada» porque es una tecnología que se puede aplicar a muchas áreas, ¿verdad?, pero es de los pocos sectores que se van a ver menos influidos, porque la pintura no vive de información… vive de sensaciones, que no es lo mismo. Y no creo que una máquina pueda llegar a tener sensibilidad humana.

TM: Pues chico, hemos terminado. No sé si quieres decir algo más que te apetezca.

Z: Pues ahora mismo, no… Se me ha ocurrido antes una pero ya no la recuerdo [ríe], así que ¡c’est fini!

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