Nota del Día: 2026 con alma, mancha y tinta
Empezamos el año como lo finalizamos, con más #Tintamanchega

Feliz 2026 / #Tintamanchega

by | Ene 1, 2026 | #ATinta

Cambiamos de año sin cerrar nada. Seguimos escribiendo, pensando y sosteniendo la palabra desde el trabajo y la persistencia. Hay tinta, hay mancha y hay alma para continuar. Feliz 2026.

Hay finales de año que no piden balance, sino conciencia. No exigen enumerar lo hecho ni subrayar los logros, sino detenerse un momento y escuchar qué queda cuando el ruido baja. En ese espacio hecho de memoria, de cansancio y de una esperanza discreta, #Tintamanchega vuelve a abrir sus páginas.

Este año, o tres meses, según la perspectiva de quien lo mire, ha sido un tiempo de escritura sostenida. No de urgencia, sino de permanencia. De textos que se han ido haciendo lugar poco a poco, como se asientan las ideas que importan. La revista ha seguido su curso sin estridencias, adaptándose. Fiel a una manera de entender la sociedad que no necesita proclamarse para existir. Cada artículo ha sido una conversación abierta; cada colaboración, una forma de confianza.

No hemos tratado de repetir lo que hay, hemos publicado palabras que no buscaban imponerse. Nuestra intención siempre ha sido que nuestros textos vinieran para quedarse. Voces distintas, miradas que no se parecen entre sí, pero que comparten una misma voluntad: Decir algo verdadero. La literatura, la reflexión, la memoria, la sociología, el arte, la política, la psicología y la crítica han convivido sin jerarquías, recordándonos que escribir no es ocupar espacio, sino darle forma.

También ha sido un año de aprendizaje silencioso. De entender que los proyectos culturales se sostienen en la paciencia, adaptándose en el cuidado y en una cierta humildad ante el tiempo. Que no todo crece deprisa, ni debe hacerlo. Que hay textos que necesitan reposo, lectores que llegan tarde, o justo en su tiempo, y procesos que solo se revelan cuando se respetan.

La Mancha ha seguido atravesando nuestras páginas, no como un decorado, sino como un punto de mira. Como un lugar que no se agota en lo geográfico, sino que se extiende en la memoria, en el lenguaje y en nuestra manera de contar. Desde ahí hemos dialogado con lo cercano y con lo distante, con lo heredado y con lo que aún no tiene nombre.

No ha sido un año sin dificultades. Pero tampoco uno que reclame épica. Más bien ha sido un tiempo de persistencia. De seguir editando, leyendo y escribiendo cuando nada parecía urgente, pero todo era necesario. Esa constancia, a menudo invisible, es la que ha dado cuerpo a la revista y sentido a su continuidad.

Ahora, cuando el calendario se dispone a volver a empezar, no sentimos que algo se cierre. Sentimos que algo se afianza. Quedan muchas páginas por escribir y muchas por leer. Quedan preguntas sin formular, voces por descubrir y caminos por explorar. El futuro no aparece como una promesa grandilocuente, sino como una posibilidad abierta, serena y exigente.

#Tintamanchega seguirá siendo lo que ha sido hasta ahora: Un espacio atento, donde la palabra se trate con respeto, con espacio para todas las personas y donde el pensamiento no sea un gesto, sino un trabajo. Un lugar donde el tiempo importe. Donde escribir no sea un acto automático, sino una decisión.

Este final de año no quiere ser un agradecimiento explícito, aunque lo sea. A quienes escriben, a quienes leen y a las mas de 22.000 almas que nos han leído, a quienes acompañan desde la discreción. A todos los que entienden que la cultura se sostiene en lo invisible. En la fidelidad a una idea, en el cuidado de los detalles, en la continuidad.

Que el año que comienza nos encuentre lúcidos. Con la atención despierta. Con la voluntad de seguir mirando y nombrando el mundo sin prisa. Que la tinta siga su curso, sin alardes, dejando marca.

Feliz año 2026. Seguimos.
#Tintamanchega

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