Nota del Día: Buenas noches, papá
Hay frases que no se olvidan porque sostienen lo que somos. Esta es una de ellas

Ese instante mínimo en el que un hijo esperaba, despierto, unos segundos más / #Tintamanchega

by | Mar 19, 2026 | #ATinta

Hay noches en las que el sueño se resiste y la memoria insiste. Entonces vuelve una frase “Buenas noches, papá”, y con ella, todo lo que parecía pequeño y hoy lo contiene todo.

“Buenas noches, papá”. Cuántas veces no habremos escuchado esa expresión. Suena casi a mantra cósmico que indica que la noche pasará tranquila. Pero hay días en los que poemas de tres letras como el que hoy nos ocupa, cobran sentido y realidad.

Esta es una de esas noches en que abro mucho los ojos y no quiero dormir, aunque me muero de sueño. Los recuerdos se agolpan, trayendo momentos sobre los que quiero escribir. Pero creo, que el mejor recuerdo es ese “Buenas noches, papá”.

Una canción de mi infancia que cada día resuena más lejana. Pero recordarla, me devuelve a la memoria momentos sencillos que todos y todas tenemos derecho a compartir.

Recuerdo cómo, tras apagar la luz, veía encenderse la luna, y, también, escuchar alejarse las pisadas apagando el pasillo. Ponerme un abrigo que me quedaba enorme, mientras no me veían, e imitar sus gestos.

Vuelven a mi cabeza los castillos que hacíamos juntos, puzles, o maquetas interminables. Lo que fuera necesario.

“Buenas noches, papá”. Hubo un tiempo en el que bastaba con eso. Con saber que él estaba al otro lado, recorriendo la casa al final del día. Trabajador, siempre ocupado, siempre resolviendo, pero presente de una forma que no necesitaba hacerse notar.

Su mundo de pantallas, códigos y problemas, quedaba lejos de aquella habitación en penumbra. Y, sin embargo, todo lo que hacía fuera parecía sostener también ese instante en el que un hijo esperaba, despierto, unos segundos más.

Pero la constancia. La manera en que siempre estaba y está, para todos, sin ruido. La inteligencia puesta no solo en su oficio, sino en entender sin preguntar demasiado, en anticiparse, en cuidar sin convertirlo en escena.

La canción de Carmen Pascual habla de asomarse, de vigilar, y de imaginar castillos. Y en ese imaginario hay algo profundamente cierto. Todos los padres construyen uno, aunque no se vea. Con rutinas que parecen pequeñas hasta que faltan. Con esa forma suya de cerrar el día, de recorrer el pasillo, y de apagar poco a poco la casa.

“Buenas noches, papá”, es la conciencia de que aquellos momentos tan simples que pasaban desapercibidos, eran, en realidad, una forma completa de felicidad.

Y ahora, cuando es jueves y aún quedan dos días enteros para estar con ellos, vuelve esa frase. Vuelven los recuerdos.

“Cuántas veces papá, de puntillas te he visto dormir.
Si pudieras soñar, un poquito conmigo.
Una vela en el mar, una ola, una estrella y un sol,
de la mano tú y yo… papá”.

Buenas noches, papá.

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