DivagArte: Mis malditos favoritos. Cuarta y última parte: el españolEn esta cuarta y última entrega quiero declarar mi amor hacia Leopoldo María Panero. Un auténtico maldito en todos los sentidos, mariquita y perdido, desgraciadamente para él

Leopoldo María Panero, poeta maldito de los Novísimos, vivió entre genio, locura y psiquiátricos. Su vida fue tormento; su poesía, una venganza contra el olvido.
DivagArte: El comi(x) underground e(x)pañolTercera parte: La «línea chunga». Ahora sí que sí...

Estamos ya en el final de esta serie (os prometo que de esta entrega no paso, aunque sea un poco larga, que me vais a perdonar), pero es el punto y final que merece esta historia de vivencias y de voluntades de vivir y leer de un modo distinto, de mirar el cómic underground español.
DivagArte: Mis malditos favoritos. Tercera parte: un maldito «yankee» y otro francésOs ofrezco otros dos «malditos» –el francés metido a calzador en el club de los maudits– que en realidad no lo fue... y un 'puto amo' del maldistismo yanqui, que me emocionaron al leerlos

Para continuar con mis malditos favoritos, os enfrento a mis deliciosos recuerdos de Boris Vian, artista multidisciplinar de mitad del siglo XX. Y os confesaré mi admiración por el norteamericano Charles Bukowsky.
DivagArte: El comi(x) underground e(x)pañol.Segunda parte: del «tebeo» español al cómic adulto y subterráneo.

En la primera entrega de esta serie hicimos un rapidísimo repaso del Comix Underground estadounidense. Y es que era necesario para entender ese movimiento cultural para comprender lo que ocurrió en España, que fue jugoso y muy divertido.
DivagArte: Mis malditos favoritos. Segunda parte: los otros dos malditos franceses: Rimbaud y Baudelaire.En la primera entrega de esta serie hablamos de Verlaine y ahora es el turno de los otros dos «Maudits» –pronunciado «Modí»– que me quedan en la memoria: Rimbaud (el rompefamilias) y Baudelaire (el escalvista)

Como supondréis de la anterior entrega de «DivagArte: Mis malditos favoritos», en esta entrega continuamos en los márgenes con esos rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas tan espectaculares como desconocidas.
DivagArte: El comi(x) underground e(x)pañol.Primera parte: el cómic underground americano, referencia necesaria.

Ya sé que esperabais la segunda entrega de los Malditos Franceses, pero voy a ir alternando ese tema con este que abro hoy, para hacer más variada esta columna. Necesito situarme en esta primera entrega en el movimiento del comic underground estadounidense porque son los más influyentes, porque ya sabéis que el poder de expansión y contagio de la cultura yanqui es ineludible y determinante.
DivagArte: Mis malditos favoritos. Primera parte: los malditos franceses.No. No me estoy metiendo con los franceses. Es que el «malditismo» lo inventaron ellos. Primera parte de cuatro (joer, me ha vuelto a pasar, como con el arte abstracto) para compartir mis pasiones literarias.

Mi viaje por la literatura siempre se desarrolló en los márgenes de las modas. Como en casi todo. Si me gusta el arte abstracto –como ya habéis leído en mis anteriores columnas de DivagArte– ya supondréis que mis autores literarios favoritos van a ser una pandilla de rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas cargadas de conceptos espectaculares, aunque no mucha gente los conozca.
Frank Gehry que estás en los cielos…Un día (más) triste para la humanidad

El viernes pasado, 5 de diciembre, se nos ha ido para siempre Frank Gehry, aunque como gran genio creador nos queda su obra.
Nota del Día: Barroquers incomensurablesEl barroco cambió los tiempos de la evolución de la cultura y el arte, y nos puso en la pista de lanzamiento hasta lo que somos hoy día

Hoy, 7 de diciembre, se celebra el día del Orgullo Barroco, #OrgulloBarroco, periodo cultural entre el siglo XVII y principios del XVIII que se extiende a través de la escultura, pintura, arquitectura y demás artes, fundamentalmente en la Europa occidental.
¿Cómo me enfrenté –y disfruté– al arte contemporáneo? Cuarta y última parteTrucos para relajarse, dejar de lado la crispación, y sonreír y gozar ante una obra abstracta

Termino hoy esta serie en la que os he confesado mi proceso para abrirme al arte abstracto que de joven se me hacía tan difícil de mirar. Solo tuve que relajarme… y pasé del rechinar de dientes a sonreír y disfrutar sin prejuicios ni complejos. Acabo la serie con una mirada un poco más técnica, aunque no experta.