DivagArte: Mis malditos favoritos. Segunda parte: los otros dos malditos franceses: Rimbaud y Baudelaire.En la primera entrega de esta serie hablamos de Verlaine y ahora es el turno de los otros dos «Maudits» –pronunciado «Modí»– que me quedan en la memoria: Rimbaud (el rompefamilias) y Baudelaire (el escalvista)

Como supondréis de la anterior entrega de «DivagArte: Mis malditos favoritos», en esta entrega continuamos en los márgenes con esos rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas tan espectaculares como desconocidas.
DivagArte: El comi(x) underground e(x)pañol.Primera parte: el cómic underground americano, referencia necesaria.

Ya sé que esperabais la segunda entrega de los Malditos Franceses, pero voy a ir alternando ese tema con este que abro hoy, para hacer más variada esta columna. Necesito situarme en esta primera entrega en el movimiento del comic underground estadounidense porque son los más influyentes, porque ya sabéis que el poder de expansión y contagio de la cultura yanqui es ineludible y determinante.
DivagArte: Mis malditos favoritos. Primera parte: los malditos franceses.No. No me estoy metiendo con los franceses. Es que el «malditismo» lo inventaron ellos. Primera parte de cuatro (joer, me ha vuelto a pasar, como con el arte abstracto) para compartir mis pasiones literarias.

Mi viaje por la literatura siempre se desarrolló en los márgenes de las modas. Como en casi todo. Si me gusta el arte abstracto –como ya habéis leído en mis anteriores columnas de DivagArte– ya supondréis que mis autores literarios favoritos van a ser una pandilla de rebeldes raros que nos destilaron maravillosas páginas cargadas de conceptos espectaculares, aunque no mucha gente los conozca.
Frank Gehry que estás en los cielos…Un día (más) triste para la humanidad

El viernes pasado, 5 de diciembre, se nos ha ido para siempre Frank Gehry, aunque como gran genio creador nos queda su obra.
Nota del Día: Barroquers incomensurablesEl barroco cambió los tiempos de la evolución de la cultura y el arte, y nos puso en la pista de lanzamiento hasta lo que somos hoy día

Hoy, 7 de diciembre, se celebra el día del Orgullo Barroco, #OrgulloBarroco, periodo cultural entre el siglo XVII y principios del XVIII que se extiende a través de la escultura, pintura, arquitectura y demás artes, fundamentalmente en la Europa occidental.
¿Cómo me enfrenté –y disfruté– al arte contemporáneo? Cuarta y última parteTrucos para relajarse, dejar de lado la crispación, y sonreír y gozar ante una obra abstracta

Termino hoy esta serie en la que os he confesado mi proceso para abrirme al arte abstracto que de joven se me hacía tan difícil de mirar. Solo tuve que relajarme… y pasé del rechinar de dientes a sonreír y disfrutar sin prejuicios ni complejos. Acabo la serie con una mirada un poco más técnica, aunque no experta.
DivagArte: ¿Cómo me enfrenté –y disfruté– al arte contemporáneo? Tercera parteTrucos para relajarse, dejar de lado la crispación, y sonreír y gozar ante una obra abstracta

En la anterior entrega de este artículo propuse una mirada a un cuadro de Franz Kline ajena al mundo académico y estudioso del arte. Sino desde mis tripas, desde lo más ajeno y virgen; desde la mirada de un simple aficionado que intentaba disfrutar con una parte de nuestra historia global y de la cultura de nuestro días. Hoy propongo una mirada un poquito más leída, quizá más argumentada.
DivagArte: ¿Cómo me enfrenté –y disfruté– al arte contemporáneo? Segunda ParteTrucos para relajarse, dejar de lado la crispación, y sonreír y gozar ante una obra de arte abstracto

En la entrega anterior, os conté cómo viví y disfruté el arte abstracto y en concreto el cuadro de Franz Kline, desde una óptica de los sentimientos. En esta ocasión me enfrento a una aproximación un pelón más conceptual. En la tercera entrega, repasaré rapidísimamente por qué surge el arte abstracto.
DivagArte: ¿Cómo me enfrenté -y disfruté- al arte contemporáneo? Primera parteTrucos para relajarse, dejar de lado la crispación, y sonreír y gozar ante una obra de arte abstracto

Vaya por delante que no tengo formación en pintura y en arte abstracto. Me gusta, claro, y
celebro que exista porque he aprendido a disfrutarlo. Y por eso quiero compartir aquí la manera en la que he
llegado, con el tiempo, a vivir esas manifestaciones artísticas que antes se me hacían tan difíciles de mirar.
DivagArte: Cuántas veces he quedado huérfanoAmy Winehouse nos retiró la mirada a todas, y me dejó a mi solito ante el mundo

Musicalmente perdí un referente, quizá no tanto cómo ejemplo de autocastigo. Pero es imposible
no sentir vértigo ante ese vacío. Cuando una esperanza aparece para iluminar al mundo pero la tozuda
obstinación de la realidad te saca la lengua y te pedorrea en la boca solo puedes agachar la cabeza, sorber un
par de lágrimas y agarrarte a los pelos del pecho para no trastabillar y caer en la desgana.