La Asociación Cultural Valkyrias de Ciudad Real se ha consolidado como una de las entidades más activas y reconocibles del tejido cultural de la ciudad. Su presencia constante en iniciativas municipales y proyectos propios ha generado algo poco habitual: Una confianza casi automática por parte de las instituciones y del público, gracias a un trabajo bien hecho.
Hoy en el día de su celebración, continuaremos con la entrevista a la presidenta de la asociación Eva María Cano Gómez, con la que conoceremos la Gran Drag Show. Un proyecto más que consolidado que cada año se reafirma como patrimonio cultural del carnaval ciudadrealeño.

“Cuando oyen el nombre de Valkyrias saben que el proyecto va a salir bien, que pueden estar tranquilos”, explica la presidenta. Esa seguridad no se construye solo dentro del escenario, sino también fuera: En la gestión, en el trato, en el cuidado del detalle y en el compromiso con lo que se hace. Y la Gran Drag Show, es buena muestra de ello.
El nacimiento de la Gran Drag Show: Una apuesta arriesgada
La Gran Drag Show de Ciudad Real cumple este año su cuarta edición. Su origen, sin embargo, fue cualquier cosa menos algo planificado. La idea surgió en unas Navidades, casi por casualidad, como respuesta a una ausencia: Años atrás la ciudad había contado con galas drag, pero habían desaparecido sin una continuidad clara.
Retomar ese formato era también una forma de reactivar un carnaval que, según Eva, estaba ‘algo parado’ en la capital. “Ciudad Real tiene el problema de que Miguelturra absorbe mucho carnaval, sobre todo el público joven”, explica. Aunque reconoce el valor del carnaval miguelturreño, considera que la capital necesitaba recuperar iniciativas propias.

Con ayuda del Ayuntamiento de Ciudad Real y del trabajo de Carlos Márquez, figura clave, entre muchas cosas, en el contacto con el mundo drag, Valkyrias decidió lanzarse. La incertidumbre era total: No sabían cuántas Drag Queens se presentarían, cómo respondería el público ni qué acogida tendría un espectáculo así en una ciudad que, pese a ser capital, sigue funcionando en muchos aspectos como un “pueblo grande”.
El resultado fue un éxito inesperado.
De la primera a la cuarta edición: Del vértigo inicial al aprendizaje colectivo
La primera gala fue especialmente dura. “Llegaba la fecha de cierre de inscripción y teníamos poquísimas Drag Queens”, recuerda la presidenta. El estrés era constante, con llamadas diarias y el miedo real a que el concurso no pudiera celebrarse.
A eso se sumaba otra incertidumbre: El contenido. No sabían hasta dónde podían llegar los espectáculos, qué lenguaje se utilizaría o cómo reaccionaría el público ante números más provocadores o reivindicativos. Además, Valkyrias contaba con el respaldo del Ayuntamiento de Ciudad Real, lo que implicaba una responsabilidad añadida.
“Como esto salga mal, me tengo que ir de Ciudad Real”, llegó a bromear Eva María Cano, reflejando el miedo real a no cumplir con las expectativas, más aún contando con el respaldo institucional. A la incertidumbre artística se sumaba la duda sobre la reacción del público ante un formato novedoso en una ciudad que, pese a ser capital, sigue funcionando en muchos aspectos como un “pueblo grande”.

La respuesta del público despejó todas las dudas. Las entradas se vendieron rápidamente y, el mismo día del evento, las últimas localidades se agotaron en apenas veinte minutos. “Puse en el grupo: ‘Chicos, estamos llenos’”, recuerda Cano. Para quienes estaban en los camerinos, fue un momento de auténtica euforia.
El éxito fue inmediato y trajo consigo anécdotas reveladoras. En aquella primera edición, con entradas a un precio simbólico de 3 euros, se agotaron tan rápido que en la puerta del Teatro Quijano se intentó acceder con fotocopias de las entradas. No era una cuestión económica, sino el temor a quedarse fuera del evento.
A partir de ahí, cada edición ha servido para ajustar el formato: Eliminar elementos que alargaban demasiado la gala, reforzar aquello que funcionaba mejor y observar atentamente las reacciones del público. Con el paso del tiempo, Valkyrias ha ido afinando no solo el espectáculo, sino también su papel dentro del carnaval, convirtiendo aquel vértigo inicial en aprendizaje colectivo.
Un Drag de ‘La Mancha’
Aunque el imaginario colectivo asocia las grandes galas drag a lugares como Tenerife o Madrid, Valkyrias ha construido un formato propio. Para ello, tomaron como referencia las bases del carnaval tinerfeño, pero adaptándolas a la realidad local.

“No puedes pedir plataformas de 40 centímetros ni estructuras de cuatro metros en el Teatro Quijano”, explica la presidenta. Tampoco se puede exigir la misma ‘parafernalia’ que en un pabellón preparado expresamente para ese tipo de espectáculos.
El objetivo era claro: Hacer “aquello”, pero aquí. Un concurso drag con identidad manchega, vinculado al carnaval y ajustado a los recursos, al espacio y a las artistas que participan desde la península.
Evolución del espectáculo y decisiones clave
En las primeras ediciones se incorporaron sorteos y actuaciones paralelas, en parte por iniciativa de patrocinadores. Con el tiempo, Valkyrias entendió que esos elementos restaban ritmo y cansaban al público. La prioridad se impuso en la escaleta del show: El drag debía ser el centro absoluto del espectáculo.
Este año, por ejemplo, se han eliminado actuaciones externas para dar más protagonismo a las concursantes. La gala se ha diseñado para durar lo justo, mantener la atención y evitar tiempos muertos.

También se ha trabajado en el protocolo interno. El año pasado, al finalizar el concurso, se produjo una avalancha de público para hacerse fotos con las Drag Queens. Aunque fue una experiencia positiva, supuso un esfuerzo añadido para las artistas y para los técnicos del teatro, que llevaban trabajando desde primera hora de la mañana. Este año se limitará ese acceso para cuidar mejor a todas las partes implicadas, aunque, como siempre, habrá fotocall.
Hermanar el carnaval
Una de las iniciativas más valoradas es la invitación a asociaciones carnavaleras de la provincia. Frente a la idea de “rivalidad entre peñas”, Valkyrias apuesta por la convivencia y el reconocimiento mutuo.
El año pasado participó la Unión Deportiva y este año será el turno de Sueños del Arte de Puertollano, una asociación potente que mostrará parte de su espectáculo del carnaval 2026. El Teatro Quijano se convierte así en un escaparate privilegiado para el trabajo de las comparsas, muy distinto a la experiencia del desfile en la calle.
Más que un espectáculo: Visibilidad y respeto
Para Eva María Cano, la Gran Drag Show no es solo entretenimiento. Es también una herramienta de visibilidad en una ciudad donde aún persisten prejuicios. “Hay mucha gente que sigue escondida por miedo al qué dirán”, afirma.

Eventos como este ayudan no solo a salir del armario, sino a algo más importante: Estar bien con uno mismo. En ese sentido, Cano defiende la crítica constructiva, pero rechaza el ataque gratuito y el uso de imágenes o comentarios tendenciosos que desacrediten el trabajo artístico.
“Detrás de cada Drag, de cada disfraz, hay muchísimo trabajo”, insiste. “Puede gustarte más o menos, pero hay que respetarlo”.
Gran Drag Show 2026: Ciudad Real quiere ‘mariconeo’
La respuesta del público vuelve a ser masiva: Cerca de dos tercios del teatro ya estaban vendidos antes del evento. Las entradas se han podido adquirir en la tienda En Danza, en la calle Ciruela, 15, y, hoy mismo, en la taquilla del Teatro Quijano, donde se reserva un cupo por normativa.
En cuanto a premios, el concurso repartirá 1.000 euros para el primer premio, 700 para el segundo y 400 para el tercero. Las artistas participantes, además, reciben un trato cuidado: Catering, atención durante toda la jornada y obsequios institucionales de la Concejalía de Turismo para quienes llegan desde fuera de la ciudad.
Valkyrias ha querido agradecer especialmente el apoyo del Ayuntamiento de Ciudad Real, en particular a las concejalías de Festejos y Cultura, así como a sus patrocinadores: Miramontes, Autobuses Hilario García y Multiservicio Bauti, que hacen posible que la gala siga creciendo sin perder su esencia.
La Gran Drag Show, un cartel con acento nacional
La Gran Drag Show de Ciudad Real ha logrado consolidarse como una cita de referencia dentro del circuito drag gracias a un cartel que trasciende lo local. En esta cuarta edición, el concurso contará con Drag Queens procedentes de Manzanares, Ciudad Real capital, Daimiel, Benidorm, Madrid, Valladolid, Murcia y Huelva, configurando una muestra diversa del panorama drag nacional.

A esta dimensión geográfica se suma la figura de su maestra de ceremonias, Yensel Laya, que se desplaza expresamente desde Tenerife para conducir la gala y acompañar posteriormente a Valkyrias en el Domingo de Piñata. Su presencia refuerza el vínculo simbólico con el carnaval canario, una de las grandes fuentes de inspiración del formato, adaptado a la realidad manchega.
La diversidad artística implica también una compleja coordinación técnica. Las concursantes disponen de un plazo para enviar música, necesidades de sonido, iluminación, efectos especiales y detalles escenográficos. Hasta que toda esta información no está recopilada, la organización no puede cerrar la escaleta definitiva, que suele terminar de ajustarse durante la semana previa al evento.
‘Estar en todo’: Y hacerlo bien
Valkyrias participa en numerosas actividades impulsadas tanto por entidades públicas como privadas, además de desarrollar iniciativas propias. Esa visibilidad constante ha hecho que la asociación forme ya parte del imaginario colectivo de la ciudad en determinadas festividades, especialmente el carnaval.

“Nos gusta participar en todo”, afirma Cano, “pero sobre todo nos gusta hacerlo bien: Con elegancia, con trabajo y con esa sensación de que puedes confiar en nosotros”. Esa filosofía es la que ha permitido que se les encarguen proyectos incluso cuando la idea inicial no está del todo definida. El prestigio, en ese sentido, se convierte en garantía de acierto.
Con la Gran Drag Show como eje central, Valkyrias vuelve a demostrar que el carnaval también puede ser escenario, riesgo y cultura compartida. La gala no es solo una cita festiva, sino la expresión más visible de una forma de entender el trabajo colectivo, el respeto al oficio y la apuesta por hacer las cosas bien, incluso cuando implican vértigo.
En una ciudad que oscila entre la capitalidad y el pulso de lo cotidiano, Valkyrias ha logrado que el drag forme parte del paisaje cultural del carnaval. Ahora, con el teatro casi lleno y una cuarta edición ya consolidada, la invitación es clara: Sentarse en la butaca, dejarse sorprender y celebrar que, cuando el esfuerzo y la pasión se dan la mano, la fiesta está garantizada.
