DivagArte: El rock progresivo o rock sinfónico de los setenta. Parte 1
Una nueva manera de resolver la música popular a través de músicos clásicos de primera magni-tud.

Rock Progresivo / C. Cervantes

by | Abr 4, 2026 | #Manchacultura

Un vistazo al glorioso rock progresivo británico para, en otra entrega, justificar la corriente de rock que experimentamos en España, poco tiempo después.

Aquí, en España, tenemos la imagen de que los ingleses son una panda de borrachos que nos vienen a invadir unas semanas al año en verano para ponerse hasta el culo de alcohol mucho más barato que en su tierra y para desparramar hasta matarse en un estúpido reto de balconing… De locos. Eso sí, en Magaluf o en cualquier otra costa española.

Pero hace años los y las inglesas eran una referencia en cuanto a moda y sobretodo a música, para nosotras, las personitas celtíberas que asomábamos la cabecita justo a ras de suelo desde una alcantarilla oscura y paleta de demasiados años de oscurantismo.

Moda, porque cualquier cosa comprada en Londres, una simple chaqueta con flecos era ya una exquisitez delicada y glamurosa. Y en música, porque nos llevaban décadas de ventaja. Y en especial en los años sesenta y setenta los ingleses nos enseñaban el camino musical del nuevo mundo que se estaba construyendo. No hace falta nombrar a grupos como The Beatles, The Rolling Stones, The Animals…

Me refiero, en esta entrega de DivagArte, a los grupos de lo que se llamó en el mundo el rock «progresivo», que aquí se llamó «rock sinfónico», porque no habíamos oído nada mejor en nuestra vida y nos recordaba a las grandes obras sinfónicas de maestros clásicos de la música (Bela Bartok, Claude Debussy o Igor Stravins-ki…).

Algunos de mis discos progresivos con grupos como Pink Floyd, Supertramp, Mike Oldfiel o Jethro Tull

Buuuf… hay mucho de lo que hablar aquí, pero no quiero abrir un tema que nos ocupe tres o cuatro entregas, que es agotador, os lo aseguro. Así que voy a resumir mucho, pero os ofrezco un campo en el que bucear para descubrir maneras de musicar y de acompañar estados de ánimo menos proclives al bailoteo y a los saltos roqueros clásicos. Es más para sentarse en un sillón cómodo, estirar las piernas sobre un escabel, con una bebida agradable, sin prisas, y escuchar atentamente…

El Progressive Rock nace en Inglaterra, como ya se ha dicho, y tiene a algunos de sus máximos exponentes en grupos como King Crimson, Pink Floyd, Genesis, Yes, Supertramp, Camel, The Moody Blues, Emerson, Lake and Palmer… todos británicos… ¡Ahí queda eso!

Mi primer disco puramente mio –que no era de mis padres ni de mis hermanos mayores– fue el Rock And Roll Animal de Lou Reed. Pero el segundo fue The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd (1965-2022).

Aunque había salido un año antes, a mi me llegó después. Cosas del mercado y de mi cutre poder adquisitivo. Por cierto, fue el primer clip o vídeo musical que vi de un tema y que hablaba de la avaricia de dinero y de la desigualdad entre clases (Money, que podeis ver aqui). A mi me pareció un vídeo espectacular y revoluciona-rio en su día, aunque lo vi en blanco y negro porque entonces los españolitos no teníamos tele en color. Claro que comparado con los vídeos de hoy… pues pierde mucho… pero es que fue un vídeo de 1973, de hace 52 años.

La diferencia entre los dos discos es brutal. Lo de Lou Reed era pesado, robusto, contundente, rock durito… y excelso. Y lo de Pink Floyd era también excelso, pero sutil, disruptivo y experimental a veces, pero con un total aroma a una nueva era musical, separada del rock marchoso y cañero y girando su mirada hacia la experimentación y la melodía. Si habéis visto el videoclip de Money os daréis cuenta de la gran diferencia al Rock And Roll Animal de Reed.

No sé qué disco me gusta más de Pink Floyd. Tengo 16, que creo que son todos. Pero, claro, unos los tengo más oídos que otros. Además, al principio Pink Floyd tiraba mucho de la música experimental y se hacía un poco incomodo, porque no teníamos el oído hecho a tanto sonido inarmónico o disonante. Es que no me decido, así que voy a mencionar a tres, por orden de publicación: The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were here (1975) y Animals (1977). Cada dos años, una joya.

Mis dieciséis discos de Pink floyd

Aquí os dejo un ratito de placer, en este enlace, de un directo irrepetible de Pink Floyd con la deliciosa Samantha (Sam) Brown al mando del coro.

Todos los discos de Pink Floyd los podéis disfrutar en Spotify porque, aunque en la banda no estaban segu-ros de que fuera rentable publicar en esa plataforma, en 2013 lanzaron un gran desafío a su público: publica-rían toda su producción en abierto si su canción Wish You Were Here alcanzaba un millón de reproduc-ciones en una semana. ¡Y se sobrepasó esa cifra en cuatro días! y, por tanto, tenemos todo Pink Floyd al alcance de la oreja…

Y al lado de este disco comencé a coleccionar otros de Pink Floyd… y de otros grupos. Entonces conocí a King Crimson (1968-2021) y me volvió a estallar la cabeza. Pensaba… «¿estos jodíos ingleses no tienen fin?, ¿hasta dónde llegarán en esta maravillosa manera de hacer música…?».

Portada de In the Court of the Crimson King, 1969
Interiores del álbum de King Crimson

Aquí sí que puedo elegir un disco más representativo: In the Court of the Crimson King (1969). King Crim-son fue uno de los primeros en hacer este tipo de música progresiva, aunque a mi me llegara con retraso.

Aquí, en directo, tenéis su impagable tema principal en una gira –que pasó por Madrid– allá por los primeros 2000. Actuaron en Madrid pero no pude ir a verlos porque aquella época pintaban bastos y yo andaba demasiado estrecho de dinero como para permitírmelo. Luego volvieron a finales de 2016, pero no recuerdo porqué, tampoco los pude ver. Así que ya me quedaré sin verlos nunca.

La respuesta a la pregunta de «hasta dónde llegarían los británicos» en ese nuevo estilo musical me llegaba de la mano de Genesis (1967-2022), que me estrujaron la cabeza otra vez y me la abrieron a otra manera de escuchar. Y aquí tengo otra vez una duda muy grande. Tengo unos cuantos discos de Genesis y no me decido por cuál. Hay uno que me atrapa más, pero es que hay verdaderas joyas en la producción de este grupo maravilloso.

Mis discos de Genesis, cascados ya por 50 años de manoseo

El que más me pilla es Selling England by the Pound, de 1973. Luego viene The lamb Lies Down on Broad-way, de 1974, que es un álbum doble y por último, A Trick of the Tail, de 1976. Cualquiera de los tres me entusiasma, pero os voy a poner una actuación en directo de 1973 de una canción de su álbum Nursery Crime, que quizá justifique más que ninguna otra porqué le llamábamos «rock sinfónico», con esos cambios de tempo, alternando momentos de gran vivacidad y otros de calma y pausa. Con todas vosotras, en un directo antiguo de sus primeros tiempos y maravilloso, aquí tenéis The Musical Box

Y terminamos esta entrega con otro grupo británico que me encanta. Se trata de Supertramp (1968-2015), que tiene otros tres discos que no sé decidirme por cual. Es que su primer disco fue ya una pasada. Crime of
the Century
(1974) es un compendio de maravillas con canciones brutales como School, Hide in Your Shell, Dreamer o Rudy. Y es que luego, en 1975 publicaron Crisis? What Crisis?, con otro chorreo de temazos (¡¡todos los de la cara A, sin excepción!!) Y luego, ya de la cara B, pues, quizá todos también… es que claro…

Supertramp. Portada de Crime of the Century
Supertramp. Crisis What Crisis
Even in the Quietest Moments

Y para terminar con Supertramp, quizás elegiría con mucha dificultad entre tanta cosa buena… pues… el disco Even in the Quietest Moments, de 1977. Otra vez, como con Pink Floyd, cada dos años una obra de arte, una pieza maestra. En este disco puedo destacar Give a Little Bit, Even in the Quietest Moments, Downs-tream en su cara A. Para terminar su cara B completa: Babaji, From Now On y Fool’s Overture.

¡Y a estos sí que pude verlos en directo en Madrid, en 1988! ¿Qué deciros,? pues que fue un grandísimo disfrute auditivo, aunque yo esperaba más espectáculo visual. Pero Supertramp eran más bien contenidos y ni había un escenario extraordinario (a ver, que estuvo muy bien, la verdad, pero yo esperaba más, no sé por-qué), ni el vestuario o las puesta en escena era rompedora…

Pero amigos y amigas… Tocaron de maravilla, y se notaba que se habían preparado el concierto muy concien-zudamente porque las canciones no sonaban exactamente igual a los discos, sino que se molestaron en hacer versiones diferentes para el directo, como podéis ver aquí: Crime of the Century. Entre esa gente, estaba yo…

Pues con este lujazo nos despedimos para, en nuestra próxima cita, echarle una visual al Progresivo español, que lo hubo, y bastante bueno. Así que nos relajamos un poquito y disfrutramos de este rock que surgía paralelo al clásico de siempre y que nos inunda el alma, hasta la siguiente entrega.

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