Frank Gehry que estás en los cielos…
Un día (más) triste para la humanidad

Foto de Emmett Hume. Beekman Place en Nuava York. / Creative Commons Attribution 3.0 Unported

by | Dic 9, 2025 | #Manchacultura

El viernes pasado, 5 de diciembre, se nos ha ido para siempre Frank Gehry, aunque como gran genio creador nos queda su obra.

Yo me he enterado hoy lunes y me ha extrañado no haber recibido ni un comentario de nadie ni he leído nada en los medios de comunicación.

La casa danzante. Foto de Hans Peter Schaefer / Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

Claro… ha sido en fin de semana, en medio de mi desconexión total, pero de todas formas no sé si ha tenido la repercusión que habrían tenido otras desapariciones… Y la que yo hubiera querido. Hablé de él en la primera entrega de mi columna del arte abstracto, aunque solo fue de pasada.

Museo de arte de Weisman de Mnneapolis (Minnesota) / Foto de Mulad

Hoy lunes estoy más triste. Esta semana el mundo es un poquito peor que la pasada, si es que esto puede ser. Porque las terribles consecuencias de la limpieza étnica y el genocidio del Estado de Israel sobre la pobla- ción civil en Gaza y la postura de perfil de la hipócrita Unión Europea y del resto del mundo es un escán- dalo de proporciones globales que recuerdan mucho a las vistas en la Segunda Guerra Mundial, aunque en entre 1941 y 1945 el mundo se implicó bastante más contra la barbarie nazi. Y lo de Rusia-Ukrania, y la de tantas otras locuras similares.

Stata Center / Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

Se dice que hoy mismo existen entre 80 y 150 conflictos armados en el mundo y todos son tragedias terribles en donde quien más la sufre es la de siempre: la población civil inocente. Y cada vida arrancada, en cada aberración guerrera es igual de valiosa que las otras.

Hotel Marqués del Riscal en El Ciego / Foto Nicola

Y precisamente por eso, la muerte de una persona de las que defienden y ensalzan la vida, la belleza, la cultura –que al fin y al cabo es solidaridad entre los pueblos, y es sintonía y es cercanía entre cada ser huma- no independientemente de su sexo o su raza– y que dedica su vida y su sabiduría a ensalzar la grandeza del ser humano es una pérdida sensible y dolorosa. Y sí, especialmente irreparable, aunque cada vida sea irreparable porque cada víctima del sinsentido guerrero es una oportunidad perdida de aportar algo bello al mundo.

Museo Guggenheim, Bilbao. Foto de Naotake Murayama / Creative Commons Attribution 2.0 Generic

Como decía al principio, estoy triste por todo lo que nos rodea, pero hoy un poco más. Frank Gehry, que cumplió 96 años, fue un arquitecto excelso, que me conmovió profundamente porque su visión y su propues- ta me aportó algo de un concepto tan novedoso, y tan perfecto en su ejecución, que quedé maravillado. Esa concepción orgánica de la línea y de la forma, frente a lo que la norma percibía como rectilíneo y cuadricu- lado, y en niveles tan altos de eficacia y de rotundidad me dejan con la boca abierta.

Sala de conciertos Lightmatter Walt Disney / Creative Commons Attribution 1.0 Generic

Nacido en 1929, hijo de judío ruso y judía polaca, Frank, canadiense de nacimiento (¡viva la interculturalidad y abajo las fronteras!), se trasladó a Los Ángeles en 1947, con 18 añitos, y allí comenzó su vida real. Estudió arquitectura en la Universidad de Sur de California (USC). Dos años después, tras buscarse la vida como

camionero y de intentar ser locutor de radio, se licenció como arquitecto, cargado de un concepto de la arquitectura social y responsable, a la que nadie le hacía demasiado caso.

Ya casado y con dos hijas se trasladó a París y allí estudió al gran arquitecto Le Corbusier, y de allí le nació la idea de que la arquitectura debía ser un arte muy cercano a la escultura. Y allí comenzó todo lo que cono- cemos de él como brillante arquitecto-escultor. Y con conciencia social. No solo trabajó para grandes estructuras culturales, sino que también trabajó –y le da mucho valor tras su gran fama y reconocimiento mundial– para edificios sociales para albergar a inmigrantes, personas y familias pobres… Chúpate esa, intolerante que no admites que extranjeros necesiten buscar refugio ante la muerte, la guerra y el hambre cerca de tu edificio gris y estúpido.

Viendas sociales. Foto de Xangel / Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International

Quiero cerrar estas páginas ya. Porque quiero ver manifestado mi dolor por su pérdida de modo inmediato y no dentro de dos semanas o de tres meses. Porque así me siento hoy mismo, lunes 8 de diciembre, uno de los días tristes de verdad en mi visión del mundo.

Sé que este artículo está cargado de emoción estética pero también de amargura vital. Por eso he querido salpicar estos párrafos, algunos tan vergonzantes y dolorosos, con unas gotas de celebración de la belleza y alegría de vivir a través de las fotos de sus magníficas obras.

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