Uno, dos, tres… ¡Slam!
Slam Poetry Ciudad Real, un movimiento que mezcla poesía, escena y participación para democratizar la palabra

Final Nacional Slam Poetry en Ciudad Real en 2017 / Facebook

by | Abr 28, 2026 | #Manchacultura

Poesía viva, barrio y comunidad. Así crece el slam en Ciudad Real, un espacio abierto donde la palabra se convierte en herramienta colectiva.

En una ciudad marcada por ciertos estereotipos culturales, el Slam Poetry lleva más de una década abriendo grietas. Iván Dyso, poeta, rapero y una de las personas que introdujo este formato en Ciudad Real, recuerda cómo todo comenzó en el contexto del 15M, desde una necesidad de crear con el barrio, no para él. Desde entonces, el proyecto ha crecido hasta convertirse en uno de los slams más longevos de España.

El Slam Poetry en Ciudad Real nació desde abajo, desde la calle, desde la efervescencia social y cultural de un momento concreto. Dyso lo sitúa con precisión: “Empezamos aquí en 2011, al albur del 15M y todo ese movimiento”. Aquella coyuntura no solo impulsó la participación política, sino que abrió un espacio fértil para la creación artística colectiva.

Iván Dyso / Facebook

Antes de eso, Dyso ya había tenido contacto con el movimiento en Madrid, donde descubrió una forma distinta de entender la poesía: más directa, más oral, más cercana al público. “Yo empecé como en 2008 por el Libertad 8 en Madrid. Si no lo hubiera traído antes”, recuerda. Esa experiencia fue el germen de lo que más tarde trasladaría a Ciudad Real.

El proyecto comenzó con acciones en barrios, alejándose del centro cultural tradicional. “Empezamos a hacer slams por barrios. En Pío XII, luego en Los Ángeles, y, después, ya empezamos la temporada en el Parque de Gasset”. La intención era clara: no construir cultura para la gente, sino con la gente.

El resultado fue inmediato. La primera convocatoria superó cualquier expectativa: “Se reunió muchísima gente en el Parque de Gasset. Se ‘petó’. Fue una cosa muy grande”. Desde entonces, el slam no ha dejado de celebrarse, consolidándose como una cita estable en la ciudad.

¿Qué es realmente un slam?

Más allá de su crecimiento local, el slam poetry responde a unas reglas simples que lo convierten en un formato accesible y dinámico. “Un slam de poesía es un concurso entre poetas. Hay tres reglas: tiene que ser un texto de autoría propia, no te puedes pasar de los 3 minutos y no puedes utilizar nada de atrezo”.

Pero esa definición técnica se queda corta para entender su alcance. El slam es también una reacción contra la rigidez de la poesía tradicional. “La idea primigenia surgió como una patada a ese concepto de recital tradicional muy canónico, muy académico”, explica.

El actor Javier, de Circo Culipardo guiando el Slam Poetry / Facebook

En ese sentido, el slam introduce una ruptura fundamental: el público decide. “El público es quien puntúa, por eso el criterio es mucho más popular”. Esto transforma completamente la relación entre quien escribe y quien escucha, eliminando barreras y jerarquías.

Además, el formato integra múltiples disciplinas. “Hay gente que viene del rap, del teatro, del monólogo, etc. Lo interesante es tener un texto, voz, cuerpo y escena”. Esa mezcla convierte cada actuación en una experiencia única, casi performativa, donde el texto no es solo literatura, sino también presencia y emoción. Y, siempre, irrepetible.

La palabra como herramienta social

Si hay una dimensión trasversal en todo el discurso de Iván Dyso es la función social del slam. Más allá del espectáculo, se trata de un espacio de encuentro, de escucha y de transformación. “Lo que aporta son dinámicas que tienen que ver con poner la palabra como herramienta de transformación social”, afirma.

Esa vocación se ha materializado en múltiples iniciativas con colectivos. Especialmente significativo fue el slam nacional celebrado en 2016 en Ciudad Real, donde se trabajó directamente con asociaciones locales. “Queríamos hacer un evento con la ciudad. Hicimos textos con muchísimos colectivos sociales, que se pusieron a representarlos en escena”.

Desde entonces, esa línea se ha mantenido. El slam funciona como altavoz para realidades diversas, desde problemáticas de salud hasta cuestiones sociales invisibilizadas. “Es favorecer el hecho de visibilizar a gente que se organiza. Poner la vida en el centro de la iniciativa”.

Una de las personas invitadas en Slam Poetry Ciudad Real / Instagram

En este sentido, la palabra se convierte en un acto político y emocional. “Hay personas que cogen el micro y te sueltan su rabia, por ejemplo. Identidades que ponen la vida en el centro”. Esa carga de verdad es, precisamente, uno de los elementos que más impacta al público.

Una red global que conecta escenarios

Aunque su dimensión local es clave, el slam poetry forma parte de una estructura internacional consolidada. “Se empezó a construir en los años 80 en Chicago, y luego se exporta a nivel internacional”, explicaba Dyso. Hoy, el movimiento está presente en los cinco continentes.

En España, el crecimiento ha sido notable. “Empezó Madrid, Mallorca, Jaén, Ciudad Real… y ahora estamos alrededor de unas 30 sedes”. Este desarrollo ha dado lugar a una organización formal, con federación y competiciones.

El sistema funciona como una liga. “Hay una liga local y la persona que gana representa a su sede en el nacional. Si gana se va al europeo y luego al mundial”. Este recorrido convierte el slam en una plataforma real para quienes participan.

Dyso menciona incluso referentes internacionales: “Tenemos a Daniel Orviz, que fue campeón mundial”. Un ejemplo de hasta dónde puede llegar esta disciplina que, en apariencia, nace de algo tan sencillo como un micrófono y un texto.

La magia del directo y la verdad compartida

Pero si algo define el slam es lo que ocurre en el momento. Más allá de las normas o la estructura, hay una dimensión imprevisible que lo sostiene. “Siempre hay una magia que rompe todo eso”, dice Dyso.

Lluvia de Romero y Slam Poetry Ciudad Real en Almoradiel Lee / Instagram

Esa magia se traduce en experiencias intensas y diversas: “Hay textos que te ponen los pelos de punta, otros que te hacen reír, otros que te dejan con la boca abierta”. El público no es un espectador pasivo, sino parte activa de lo que sucede.

Uno de los ejemplos más reveladores es el de quienes se enfrentan al escenario con inseguridad. “De repente te sale una persona que le tiembla la voz, y le ponen un 10 porque la gente conecta con esa verdad”. La autenticidad se impone sobre la técnica, y eso redefine completamente el concepto de éxito.

En este globalizado mundo que nos marca con incertidumbre y la desconexión, el slam ofrece algo poco imprescindible para convivir con él: un espacio de escucha colectiva. “Hay un punto de silencio colectivo y de palabra colectiva, que creo que es súper necesario”.

Un movimiento que sigue creciendo

Tras casi quince años de trayectoria, el Slam Poetry Ciudad Real sigue evolucionando. “Ciudad Real es una de las mecas del slam en España”, afirma Iván.

Esa afirmación rompe con la idea de una ciudad culturalmente limitada. “Pareciera que en Ciudad Real no hay nada. Pero cuando picas un poco, hay muchísima gente que quiere hacer cosas”. El slam ha demostrado que el tejido cultural existe, solo necesita espacios donde activarse.

Actualmente, el Slam Poetry Ciudad Real se celebra el último miércoles de cada mes en el café pub Living Room, a las 21:00 horas (con apertura de puertas media hora antes), consolidando así una cita fija dentro de la agenda cultural local.

Próximo slam el miércoles 29 de abril en Ciudad Real / Instagram

Quienes quieran participar solo tienen que escribir al correo slampoetrycr@gmail.com para reservar una de las diez plazas disponibles por sesión indicando nombre o alias. Entran los 10 primeros correos y el resto de las solicitudes recibidas quedan en reserva.

Y, ¿por qué miércoles? Responde la tradición de los slams que venían de Madrid, así como a la idea de romper la inercia de la semana y ofrecer un espacio cultural en un día poco habitual, algo que, como explica Iván Dyso, permite generar una energía distinta y atraer a un público que busca propuestas fuera del circuito más típico del fin de semana.

La invitación final es clara y directa: “Es un espacio súper abierto. La gente que quiera puede participar, o venir a ver qué es el slam y pasárselo bien”. Sin filtros, sin barreras, con solo tres reglas y una premisa básica: dar voz.

Porque, como insiste Dyso, en el fondo todo se reduce a eso: un micrófono, un cuerpo y una historia que merece ser escuchada.

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