En una temporada de descuentos sin fin, la urgencia de comprar eclipsa nuestra voluntad. Recuperar criterio es hoy un acto de resistencia consciente
by Javier Lebrón
En una temporada de descuentos sin fin, la urgencia de comprar eclipsa nuestra voluntad. Recuperar criterio es hoy un acto de resistencia consciente
El 25 de noviembre vuelve cada año para sacudir conciencias y poner nombre a una lucha que aún no termina. En pueblos y ciudades, la ciudadanía levanta la voz por las que ya no están y por las que hoy siguen viviendo con miedo. Un día para mirar de frente, escuchar y actuar.
Rápido, intenso, directo al sistema nervioso: Un héroe líquido que, por eficiencia, ha salvado a generaciones de humanos de llegar tarde al trabajo.
El Día Mundial de la Televisión invita a reconsiderar la influencia histórica y actual de un medio que ha configurado la mirada social y que sigue siendo clave en el espacio público, incluso en plena era digital.
En La Mancha el ‘cringe’ no llegó con internet, aquí siempre se ha practicado en vivo. Entre el qué dirán, la ironía defensiva y el juicio exprés, hacer el ridículo con ganas sigue siendo la opción lógica ante un pueblo que mira.
El mito meritocrático se mantiene porque oculta desigualdades de origen: familia, territorio y recursos pesan más que el esfuerzo, pero el relato convierte límites estructurales en responsabilidad individual.
Tres efemérides coinciden el 17 de noviembre y nos recuerdan que España necesita unir educación, prevención y conciencia para afrontar sus retos sanitarios y sociales.
Un retrato visceral de la precariedad juvenil en España: sueldos bajos, alquileres imposibles y un futuro que no llega, mientras la sociedad se acostumbra a que la juventud cobre una miseria.
En los pueblos de La Mancha hay una pregunta que pesa más que un padrón municipal: “¿Y tú, de quién eres?” No se formula con curiosidad, sino con brújula. Es nuestra manera de situar al forastero, o al nieto que vuelve en verano, en el mapa de los afectos y de la...
El ballet y las danzas populares comparten un mismo pulso: el de la emoción que se transforma en movimiento. En cada paso, una historia; en cada ritmo, la memoria viva de lo que somos.