José García Ortega, Pepe Ortega para nosotros los ciudarrealeños y para el mundo del arte, fue un grandioso artista y activista político nacido en Arroba de los Montes en 1921. Con nueve años su familia se trasladó a Madrid y allí desarrolló sus primeros pasos y su madurez en el mundo del arte. Su militancia en el Partido Comunista de España fue la excusa para que la dictadura franquista lo encarcelara en 1946.
Cuatro años después fue indultado pero, como su compromiso no había flaqueado a pesar de esos años de cárcel, continuó con sus actividades y su compromiso político. Antes de que fuera detenido de nuevo, en 1960 se exilió a Francia y después a Italia como un emigrante de la cultura. La dictadura franquista alejó a Pepe Ortega de sus primigenias raíces ciudarrealeñas y su madurez madrileña, porque no volvió a pisar estos suelos salvo en contadas ocasiones.
Se ha escrito sobre Pepe Ortega suficiente material como para que yo no me sienta obligado a descubrir a nadie su figura, así que voy a centrarme en algunos aspectos que me han marcado a mi, contemplando su magnífica obra.

Que sí, que el hiperrealista Antonio López es tan nuestro como cualquiera, pero el compromiso social y político de Pepe Ortega no tiene parangón con ningún otro autor de nuestra tierra.
Aunque yo ya lo conocía, afiancé la verdadera dimensión de Pepe Ortega aquí, en mi faceta culiparda. Y es una pena que no se perciba la presencia de Ortega como la de otros artistas plásticos que han marcado su tiempo y una época. Y aquí, en su tierra natal, se me manifestó en toda su grandeza, con todo su poderío. Un ciudarrealeño de nacimiento y madrileño de formación se me manifestó a mí, un madrileño de nacimiento y culipardo de adopción.
Pude visitar varias exposiciones, muestras y algunos de sus trabajos en Madrid, en el museo Reina Sofía en 2016, justo unas semanas antes de venir a Ciudad Real. Y, ya en Ciudad Real, en la Diputación y en el Centro de Arte y Diseño Pedro Almodóvar. Aquí, en casa. De esas visitas tengo las fotos que tengo. Recuerdo esta última. Hice estas fotos luchando contra los reflejos de las luminarias (los tubos de neón del techo) sobre los cristales que se superponían a los marcos de los cuadros. Intenté esquivar los reflejos todo lo que pude.
Algunas fotos se me quedaron veladas por los reflejos, pero otras quedaron libres. Y aquí, a lo largo de este artículo, os paso una muestra de mi esfuerzo. Pero hablemos ya de Pepe Ortega.
El compromiso político de Ortega –militante del Partido Comunista de España en los años más difíciles y duros– le da un valor testimonial que nadie le puede negar. Pero es que luego tiene un valor artístico que tampoco le puede negar nadie y que es digno de destacar.
Asistí a la expo de 2025 en la Escuela Pedro Almodóvar sobre Ortega y la Estampa popular de octubre a noviembre. Me quedé impresionado con la habilidad grabadora de Ortega. Me pasó lo mismo con Picasso cuando pude ver su obra gráfica en directo, en Madrid. Grandísimo pintor, por supuesto, peeeeero… ¡excelso grabador también!, que son disciplinas diferentes y que requieren de unas habilidades que Ortega dominaba en técnicas grabado, como las dominaba Picasso.
Y comparo a Ortega con Picasso –ni más ni menos– porque me parece que Ortega es perfectamente comparable con las habilidades grabadoras del artista malagueño. Así de claro lo digo.
Picasso dominó el grabado con maestría singular en diversas especialidades entre las que destacan el aguafuerte –Ortega también–, la aguatinta –Ortega también–, la litografía –Ortega también– el linograbado –Ortega también–. Además, Pepe Ortega dominaba la xilografía y la serigrafía.
Ortega y el movimiento “Estampa popular”
Pepe Ortega fue el fundador del grupo Estampa Popular, que fue una red de artistas antifranquistas comprometidos con la libertad y la democracia desde finales de los cincuenta hasta la Transición. Su obra se desarrolló principalmente en el ámbito de la Obra gráfica (grabado y estampado) para facilitar su producción y difusión desde la clandestinidad.
El grupo tuvo diferentes centros de producción, en una estructura descentralizada que favorecía la riqueza de enfoques, ópticas e influencias. Hubo Estampa Popular en Madrid, Sevilla, Córdoba, Vizcaya, Valencia, Cataluña y Galicia.
Entre los artistas que enriquecieron esta iniciativa destacan los sevillanos Paco Cuadrado, Paco Cortijo y Cristóbal Aguilar; los vizcaínos Agustín Ibarrola y María Dapena; los catalanes María Girona y Esther Boix; o los valencianos Andreu Alfaro, Ana Peters, José María Gorrís, José Marí, entre otros muchos ilustres (es que la lista es muuuy larga).
De modo que nuestro Pepe Ortega aglutinó un verdadero corpus artístico multidisciplinar y cosmopolita en todo el estado, algo que creo que nunca más se ha vuelto a producir.
Sí que ha habido grupos artísticos, pero han sido iniciativas locales –por proximidad geográfica– o conglomerados por cuestiones estilísticas o de afinidad creativa. Pero lo que organizó Pepe Ortega fue casi un «partido político artístico». Una organización –al principio clandestina– que vino a aunar impulsos de casi toda la geografía española, con multitud de improntas y visiones, pero con un objetivo común: la difusión de la libertad a través del arte.
Como en la red puede consultarse su fuerza y su peso dentro de la cultura española e internacional, no voy a abundar más en la figura histórica de Pepe Ortega porque hay material en internet como para bucear en la asombrosa huella –no solo artística sino también social y cultural– de nuestro artista más brillante (dicho se desde mi pasión por él). Me voy a centrar en derramar en esta página algunas de sus obras.
A continuación, va una ristra de trabajos de diferentes temáticas y técnicas. Sirva para abrir vuestro apetito, queridas personas lectoras, para empaparos de la grandeza de José García Ortega, nuestro Pepe Ortega, grande entre los grandes.






Esta ristra no sustituye en absoluto la contemplación de su obra en una de sus expos. Se queda muy corta.
Si tenéis oportunidad de acudir a alguna de las exposiciones que en el futuro se organicen, yo os aconsejo que las visitéis porque las fotos no hacen justicia a sus trabajos. Yo había visto fotos de sus obras y me interesaron nada más verlas, pero os aseguro que, cuando ves en directo –a 30 centímetros de mi cara–, la visión cambia por completo. “Como en cualquier exposición”, diréis… Sí, pero no. Es algo más. Esa maestría en las técnicas de grabado y técnicas mixtas, donde combina diferentes soluciones y disciplinas técnicas para distintos impactos en diferentes áreas de sus cuadros deben de verse en directo. Porque en foto se quedan anémicos comparados con la realidad.
Repito que esto es solo un aperitivo. Os queda pendiente el banquete, la comilona: la próxima exposición que visitéis.
foto 8. Recuerdo de la expo de octubre en Ciudad Real. Uno mismo podía estamparse esta “tampografía” casera a la salida.

Por cierto, existe en Arroba de los Montes una asociación que lucha por reivindicar la obra de Pepe Ortega, su impronta social y sus orígenes arrobeños y, por tanto, ciudarrealeños. Os paso su contacto en Facebook y en Instagram.

