Marta Francés, de París 2024 a ‘Siempre p’alante’Marta Francés convierte su historia en libro y abre una nueva etapa vital desde Puertollano: entrenamiento, memoria personal y una forma de seguir avanzando cuando mirar atrás pesa demasiado

Marta Francés, de París 2024 a ‘Siempre p’alante’
Marta Francés convierte su historia en libro y abre una nueva etapa vital desde Puertollano: entrenamiento, memoria personal y una forma de seguir avanzando cuando mirar atrás pesa demasiado

Marta Francés Gómez ha aprendido a vivir varias vidas dentro de una sola. La de la niña que encontró en el deporte una forma de refugio, la de la joven que tuvo que reconstruirse tras un cáncer, la de la atleta que llegó a la élite paralímpica, la de la mujer que decidió retirarse del paratriatlón profesional y la de quien ahora vuelve a empezar desde otro lugar: un libro, un centro de entrenamiento en Puertollano y un nuevo desafío deportivo vinculado al Ironman.

Su autobiografía se titula Siempre p’alante, una expresión que en su caso funciona casi como una biografía resumida. No es solo un lema de superación ni una frase pensada para una portada. Es una forma de explicar cómo ha atravesado una vida marcada por la enfermedad, la discapacidad, el acoso, la depresión, la violencia sexual y una carrera deportiva que la llevó hasta la plata en los Juegos Paralímpicos de París 2024.

Marta Francés
Marta Francés / Cedida

A los 30 años, Marta Francés ha decidido ordenar todo ese recorrido por escrito. Lo hace después de una etapa en la que el deporte profesional dejó de ser el centro absoluto de su vida, pero no desapareció de ella. Ahora entrena a otras personas, sigue compitiendo cuando puede y prepara su primer Ironman, una prueba que le permite reencontrarse con aquello que más echa de menos: la adrenalina de salir a competir.

“Mucha gente me pregunta: ‘Pero si tienes 30 años, ¿cómo puedes hacer ya una autobiografía?’. Y digo: ‘Pues sí, porque soy una persona de 30 con una vida de 60’”, explica la deportista.

La frase sirve para entender el sentido de Siempre p’alante. Marta Francés no publica un libro para decorar un palmarés ni para cerrar de manera solemne una etapa deportiva. Lo hace porque sentía que su historia no debía quedarse guardada. Después de años escuchando que su vida daba para un libro, una película o una serie, terminó aceptando que quizá había llegado el momento de contarla con sus propias palabras.

La tortuga que siempre mira hacia delante

El título del libro no nace de una campaña de marketing, sino de una imagen que Marta arrastra desde hace años: una tortuga marina. La historia se la contó el neurocirujano que la operó del cáncer que padeció en la adolescencia. Las tortugas marinas, nada más nacer, deben avanzar hacia el mar sin mirar atrás, porque en ese camino corto y decisivo las esperan numerosos depredadores. Esa escena se quedó fijada en ella. “Me identifiqué con que tenía que mirar hacia adelante y nunca hacia atrás. Desde entonces mi símbolo es esa tortuga y mi ‘Siempre p’alante’”, relata.

Marta Frances, Plata en Paris 2024
Marta Frances, Plata en Paris 2024 / Cedida

La metáfora tiene algo de dureza y de ternura al mismo tiempo. No habla de una victoria fácil, sino de una carrera vulnerable. De un cuerpo expuesto. De una salida en la que no basta con nacer: también hay que llegar al agua. En Marta Francés, esa idea se ha convertido en una forma de mirar su propia vida y de explicar una trayectoria que ha pasado por el deporte, la enfermedad, el trauma y la reconstrucción personal. Su anterior etapa ya había estado marcada por una retirada especialmente difícil del triatlón profesional y por un regreso competitivo a través del ciclismo. Entonces, Francés defendía que el deportista no “muere” después de una retirada, sino que puede reinventarse. Ahora, esa reinvención ha ganado otra dimensión: ya no se trata solo de competir de otra manera, sino de ordenar todo lo vivido y ponerlo por escrito.

Una autobiografía escrita desde la herida

Marta Francés insiste en que no es escritora. Precisamente por eso, al principio, la idea de publicar un libro le parecía casi una ocurrencia ajena. Durante años, varias personas que conocían su historia le repetían que algún día tendría que escribirla. Ella lo recibía con distancia, incluso con cierta incredulidad. “Me lo decían un montón de gente: ‘¿Por qué no escribes un libro, o una peli, o una serie?’. Y yo decía: ‘Sí, como si fuera tan fácil’”, recuerda.

Pero tras la retirada del paratriatlón profesional, la idea volvió con más fuerza. No como una apetencia, sino como una necesidad. Marta había hablado de ello incluso con su psicóloga: superar una historia dura tiene un valor íntimo, pero también puede tener un valor público si sirve para que otras personas encuentren un espejo, una referencia o una forma de no sentirse solas. “No vale de nada tener una historia dura que has superado si no la sacas al mundo. Está muy bien que tú estés feliz porque ya lo has superado, pero esa propia historia podría ayudar a un montón de gente. Sería un poco egoísta quedármelo solo para mí”, explica.

Marta Francés
Marta Francés / Cedida

El proceso editorial arrancó después de contactar con varias editoriales. Según relata, tres de ellas mostraron interés por su historia, pero terminó decantándose por Diéresis por el trato cercano que recibió. La primera reunión tuvo lugar en la Feria del Libro de Madrid de 2025. Allí le plantearon un método claro: primero escribiría ella toda la historia y después llegaría el trabajo de edición para darle forma literaria.

Ese primer borrador lo escribió en buena parte durante el verano, mientras trabajaba en Málaga. Sacaba huecos con el ordenador, aprovechaba momentos de calma y avanzaba en un texto que pronto dejó de ser solo un ejercicio de memoria. “Tenía que acabar antes de lo que pensaba esos huecos, porque era una llorera. Volvía a abrir heridas que creía que estaban ya cerradas y me di cuenta de que no”, reconoce.

La escritura, que muchas veces se presenta como una forma de cierre, funcionó en su caso también como una reapertura. Marta tuvo que volver a llamar a su psicóloga y retomar asuntos que pensaba superados. Aun así, hoy lo interpreta como parte del proceso. “Gracias a escribir este libro he podido volver a tratar cositas que me han ayudado a pasar página, pero de verdad, de la buena”, afirma.

El deporte como refugio y como salida

La historia de Marta Francés ya era conocida por quienes habían seguido su trayectoria deportiva. A los 16 años fue operada de un tumor en el cerebelo que le dejó secuelas y una discapacidad. Antes de eso ya había sufrido bullying. Después llegarían otros episodios duros, entre ellos el acoso en el deporte de élite y una agresión sexual que, según relata, sufrió a los 22 años. Todo ello derivó también en una depresión.

En medio de ese recorrido, el deporte apareció como refugio. Primero la natación. Después el triatlón. Más tarde, la élite paralímpica. El resultado fue una carrera brillante: plata en París 2024, campeona del mundo en la categoría PTS4, dos títulos europeos y varias medallas internacionales. Pero el libro no parece escrito desde el lugar cómodo de quien enumera triunfos, sino desde la conciencia de todo lo que costó llegar hasta ellos. “Todo me ha llevado al éxito deportivo, sí. Pero con una enfermedad como la depresión, con el cáncer, con una discapacidad, con bullying de pequeña y de adulta en el mundo deportivo…”, explica.

Marta Francés
Marta Francés / Cedida

Ese equilibrio entre la crudeza y la utilidad pública es una de las claves del libro. Marta no pretende convertir su experiencia en una receta universal. No dice que todas las personas puedan salir de una situación límite de la misma manera. Lo que busca, según cuenta, es que alguien que atraviese una etapa difícil pueda ver en su historia una posibilidad. “Me gustaría que, aunque sea en alguna persona que esté sufriendo mucho, mi historia hiciera de ayudita. O de ayuda gorda”, resume.

Un centro de entrenamiento en Puertollano

La publicación de Siempre p’alante llega casi al mismo tiempo que otro proyecto importante: la apertura de su nuevo centro de entrenamiento en Puertollano. Hace apenas unas semanas, Francés puso en marcha un espacio centrado en el entrenamiento personal, el trabajo individual o en grupos reducidos, la fuerza y programas específicos orientados a la mujer.

El centro incluye también trabajo vinculado a etapas como la menopausia, la osteoporosis y distintas modalidades de pilates, entre ellas pilates adaptativo y pilates suelo. La idea es trasladar al día a día de otras personas una parte del conocimiento acumulado durante años de deporte profesional.

Marta Francés
Marta Francés / Cedida

En ese punto, Marta parece haber encontrado una forma de continuidad. No se aparta del deporte, sino que cambia su posición dentro de él. Pasa de competir para sí misma y para una selección a acompañar procesos ajenos desde la experiencia propia. No es una retirada del rendimiento físico, sino una reconversión.

El momento, sin embargo, no ha sido sencillo. La salida del libro coincidió con las últimas fases de apertura del centro, los viajes a Madrid para presentaciones y los problemas propios de una obra.

“Ha sido un agobio tremendo. Estaba abriendo mi centro de entrenamiento, viajando a Madrid los fines de semana, de lunes a viernes trabajando aquí, acabando la obra y no queriendo cagarla en nada”, cuenta.

La frase vuelve a mostrar una constante de su relato: Marta Francés no suaviza demasiado lo que cuenta. Habla de esfuerzo, de miedo a fallar, de cansancio y de exposición. No presenta esta etapa como una postal perfecta, sino como una construcción hecha a base de trabajo y tensión.

Una atleta sin frontera

Aunque se retiró del paratriatlón profesional, Francés no ha roto con la competición. De hecho, sigue participando en pruebas de ciclismo cuando sus horarios se lo permiten y, sobre todo, ha decidido preparar su primer Ironman. La explicación es sencilla: el triatlón sigue siendo su territorio emocional. “Aunque lo intenté dejar, es mi droga y no puedo dejarlo. Me encanta”, reconoce.

La deportista explica que no echa de menos la vida del paratriatlón tal y como la vivió en sus últimos años. Especialmente porque, según afirma, cuando el sufrimiento procede de personas concretas y no solo de circunstancias inevitables, cuesta mirar atrás con nostalgia. Lo que sí echa de menos es la adrenalina de competir, la sensación física y mental de ponerse a prueba. “Yo lo que sí echo de menos es la adrenalina deportiva de salir a competir. Por eso me voy a meter a Ironman, para soltarla”, afirma.

El reto no es menor. Un Ironman exige natación, ciclismo y carrera a pie en larga distancia, justo la combinación que más la conecta con su identidad deportiva. Marta lo explica de una forma muy clara: cuando practica solo una disciplina, siente que le falta algo. El triatlón, aunque ya no sea su escenario profesional, sigue siendo la estructura donde mejor se reconoce.

Portada del libro `Siempre p`alante`, de Marta Francés
Portada del libro `Siempre p`alante`, de Marta Francés / Cedida

El futuro de Marta Francés, por tanto, no se entiende como una línea recta ni como un regreso exacto al punto anterior. Hay libro, hay centro, hay ciclismo, hay Ironman y hay una historia personal que ahora sale del ámbito íntimo para convertirse en testimonio público. Después del podio, la retirada y la reinvención, la deportista de Puertollano parece haber encontrado otra forma de competir: contar lo vivido sin dejar que lo vivido la detenga.

Quizá por eso la frase que da título al libro funciona tan bien. No porque prometa que todo vaya a salir bien, sino porque resume una manera de seguir cuando mirar atrás pesa demasiado. Siempre p’alante. Hasta la meta.

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