La llegada del crucero MV Hondius afectado por el brote de hantavirus a Canarias ha puesto la mirada, de manera inesperada, sobre un pequeño habitante de los bosques patagónicos prácticamente desconocido fuera de Sudamérica.
Mientras las autoridades sanitarias tratan de reconstruir el origen de los contagios y la OMS mantiene la vigilancia sobre los casos detectados, el llamado Ratón Colilargo Patagónico ha pasado de moverse en silencio entre matorrales y bosques húmedos de la cordillera andina a convertirse en uno de los nombres más repetidos de las últimas semanas.
Lejos de puertos, ciudades o grandes núcleos urbanos, este roedor forma parte desde hace siglos del paisaje natural de la Patagonia argentina y chilena. Su figura, asociada ahora al Hantavirus Andes, ha provocado dudas, rumores y también el enfado de territorios como Ushuaia, que rechazan quedar vinculados a un brote que ha reabierto el debate sobre la transmisión de esta enfermedad y sobre el delicado equilibrio entre fauna salvaje, turismo y salud pública.
Pero, ¿quién es este pequeño amiguito que ha causado tanto revuelo?
Conociendo al Ratón Colilargo
El Oligoryzomys longicaudatus, conocido como Ratón Colilargo Patagónico, habita en zonas precordilleranas, rurales, campos, estepas y plantaciones forestales, hasta 2.000 metros de altitud. Es decir, exclusivamente en bosques andino-patagónicos templados y templados higrófilos de Argentina y Chile, cerca de estepas, campos y granjas interiores.

No vive en zonas portuarias ni costeras, se alimenta de vegetación en matorrales, praderas, jarales, arbustos y malezas cercanos a fuentes de agua. Carece de capacidad para nadar o colonizar nuevos territorios como Europa, donde no existe.
Sus hábitos son nocturnos y saltadores, trepa arbustos y árboles para construir nidos, dispersa semillas y forma parte del equilibrio ecológico.
Este mamífero tiene varios depredadores naturales que regulan sus poblaciones en los ecosistemas andino-patagónicos, como el Zorro Colorado o culpeo (Lycalopex culpaeus) o el Puma concolor. También es presa de rapaces nocturnas como búhos y lechuzas, así como de rapaces diurnas como las águilas o el Carancho (Caracara plancus).
Entre otros depredadores están los mustélidos, la familia de hurones y comadrejas, detectados en estudios por olores en heces. Estos depredadores ayudan a controlar explosiones poblacionales del roedor, asociadas a brotes de hantavirus.
El roedor y el brote de Hantavirus
Según se ha informado por distintos medios, los inspectores no detectaron roedores a bordo MV Hondius tras revisar la nave el domingo, y las condiciones higiénicas son adecuadas, lo que elimina la vía de transmisión por animales. Esto refuerza que el brote de Hantavirus Andes, cuyo reservorio natural es este roedor, se originó por una exposición previa en Argentina, endémica para esta cepa.

Según señalan distintos expertos a medios de comunicación, varios pasajeros se pudieron infectar en Argentina antes de embarcar y transmitieron el virus de persona a persona a bordo debido al contacto directo, cercano y continuado, única cepa con esta capacidad documentada.
En plena temporada turística, Ushuaia protesta por vincularla al brote: Tierra del Fuego es libre de hantavirus, sin casos locales, y niega contagios en vertederos o aves. Las infecciones tratadas son importadas de la Patagonia continental.
El Gobierno argentino analiza animales en Ushuaia, Neuquén, con antecedentes confirmados, además de Mendoza, Misiones, Chile y Uruguay, desde noviembre de 2025, y Argentina obliga a notificar casos de hantavirus desde 1996.

