Con motivo del Día Internacional de la Fascinación por las Plantas, que se celebra cada 18 de mayo para «acercar al público el papel esencial del mundo vegetal en la vida cotidiana, la ciencia y la sostenibilidad», es interesante reivindicar iniciativas como la impulsada a partir de este 8 de mayo por el Real Jardín Botánico de Madrid y el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid. Proyectos como ‘Explorando las plantas tintóreas’ recuperan una relación ancestral, esa que emerge entre naturaleza y creación textil.
Mucho antes de la industrialización de los tintes sintéticos, flores, raíces y hojas formaban parte de los procesos de elaboración de tejidos y colores que vistieron durante siglos a distintas culturas. Ahora, en plena búsqueda de alternativas sostenibles para la industria de la moda, la botánica vuelve a abrirse camino entre laboratorios, talleres y aulas de diseño.
Qué son las plantas tintóreas
Las llamadas plantas tintóreas son aquellas especies vegetales capaces de producir pigmentos naturales utilizados históricamente para teñir tejidos, fibras o prendas. Mucho antes de la aparición de los colorantes sintéticos en el siglo XIX, flores, raíces, frutos, cortezas y hojas proporcionaban tonalidades amarillas, azules, rojizas o violáceas presentes en vestimentas, tapices y tejidos tradicionales de distintas culturas.
Entre las especies más conocidas destacan la gualda, empleada para obtener tonos amarillos; la hierba pastel, fundamental durante siglos para la extracción de pigmentos azules; o el cártamo, utilizado tanto en tintorería como en cosmética natural. En los últimos años, el interés por estas plantas ha resurgido dentro de la investigación científica y la moda sostenible como alternativa a procesos químicos más contaminantes.
En La Mancha, especialmente en comarcas de Ciudad Real como Daimiel, Viso del Marqués o el Campo de Calatrava, algunas de estas plantas tintóreas formaron parte durante siglos de los procesos artesanales de teñido de lanas y tejidos. Entre las más conocidas destaca la mencionada gualda, la hierba pastel, o el cártamo o alazor.
Ciencia, botánica y moda sostenible
En ese contexto surge ‘Explorando las plantas tintóreas’, un proyecto impulsado por el Real Jardín Botánico (RJB-CSIC) y el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM-UPM) que busca tender puentes entre la investigación botánica, la sostenibilidad y la creación textil contemporánea.
La iniciativa, integrada en el programa Plan MaX-CSIC, pone el foco en el potencial de doce especies vegetales capaces de aportar nuevos caminos a una moda cada vez más interesada en recuperar materiales, procesos y pigmentos de origen natural.

Este proyecto, en el que participa alumnado de ambas instituciones, se articula como una propuesta de ciencia ciudadana que conecta tradición e innovación. Y es que la relación entre botánica y moda no es nueva: fibras y tintes han tenido históricamente un origen vegetal, una herencia que hoy se recupera como vía para transformar el sector textil hacia modelos más sostenibles.
Según explica Elisabeth Lorenzi Fernández, profesora e investigadora en Tecnología Textil del CSDMM-UPM, el objetivo es “generar soluciones materiales y conceptuales más respetuosas con el medio ambiente en un sector con gran impacto industrial y social en España”.
Doce especies vegetales para reinventar los tintes
El proyecto parte de estudios etnobotánicos que documentan el uso tradicional de más de un centenar de plantas en España. A partir de este conocimiento, el equipo se centrará en doce especies seleccionadas —entre ellas, las mencionadas caléndula, cártamo, gualda o hierba pastel— combinando variedades de fácil cultivo con otras silvestres o naturalizadas.
El proceso abarcará todo el ciclo de la planta: desde los semilleros hasta su aplicación en tejidos. En este recorrido participará tanto el alumnado del programa de jardinería TándEM del RJB-CSIC, encargado del cultivo y mantenimiento de las especies, como estudiantes de diseño de moda del CSDMM, que trabajarán en la experimentación textil.
Un proyecto interdisciplinar entre laboratorios y jardines
La coordinación del proyecto recae en la investigadora en etnobotánica Laura Aceituno (RJB-CSIC) y en la propia Lorenzi, son quienes destacan el carácter interdisciplinar de la propuesta.
Durante 2026, la primera fase contempla dos líneas principales de trabajo. Por un lado, el cultivo de plantas tintóreas en el Real Jardín Botánico; por otro, la experimentación con técnicas de tinción y estampación vegetal sobre distintos materiales textiles.

Además, se desarrollarán actividades formativas conjuntas, como visitas entre el alumnado de ambas instituciones y talleres prácticos en los laboratorios del CSDMM-UPM, con el objetivo de completar un itinerario educativo centrado en el uso de pigmentos naturales.
El Plan MaX-CSIC y la apuesta por la innovación
‘Explorando las plantas tintóreas’ se integra en el Plan MaX-CSIC, un programa destinado a impulsar la excelencia científica en los centros del CSIC. Actualmente, el Real Jardín Botánico cuenta con el sello ASPIRA-MaX “Sagrario Martínez-Carrera”, una de las tres fases de este reconocimiento institucional.
Para la directora del RJB-CSIC, María-Paz Martín, el valor del proyecto reside en su enfoque transversal: “Integra ciencia y arte bajo metodologías STEAM y fomenta la participación social en el proceso de investigación, abriendo nuevas formas de generar conocimiento”

