Orgullo de Barrio en Ciudad Real: Más que una fiesta, un espacio de reivindicación y unidad
El Orgullo vuelve a la ciudad llevándose los colores LGTBIQ+ al Torreón con una semana de cultura, activismo y comunidad frente al prejuicio

Detalle del cartel del Orgullo de Barrio / Cedida

by | Jun 23, 2026 | #Manchactual

Carlos Moreno y Juan Carlos Merino reflexionan sobre activismo, diversidad y comunidad en una edición del Orgullo de Barrio que reivindica mucho más que una fiesta.

El ambiente es distendido, propio de quienes se sientan a arreglar el mundo, o al menos su pedazo de tierra, compartiendo confidencias. Sin embargo, tras la espontaneidad y las risas, late el pulso de una semana crucial. Este lunes 22 de junio, arrancó la tercera edición del Orgullo de Barrio, esta vez, en el Torreón de Ciudad Real. Una cita que llega envuelta en grandes expectativas, aunque Carlos Moreno, presidente de la asociación organizadora Pride LGTBI Castilla-La Mancha, prefiere poner los pies en la tierra desde el primer minuto: “No nos volvamos locas. Toda la programación se saca con mucho amor, con mucho trabajo y con mucha ilusión. Durante esa semana, sobre todo cuando estemos en la situación, dejaremos que vaya fluyendo. Esta tercera edición es muy llamativa en el Torreón, está cogiendo mucho más volumen, más colaboradores, más patrocinadores… al final todo suma”.

Carlos Moreno y Juan Carlos Merino siendo entrevistados por Marta López de Vuela Comunicación / Cedida

Esta edición del Orgullo de Barrio cuenta con una particularidad geográfica y logística que define el carácter de la resistencia local. El Torreón no tiene un centro social activo como otros barrios de la capital, por lo que no habrá un edificio institucional donde colgar los colores. Pero eso, lejos de ser un freno, se ha convertido en una oportunidad para un despliegue colectivo por las calles, y a través de una ruta de establecimientos colaboradores. “Todos los establecimientos que patrocinan y colaboran van a estar decorados. Toda la avenida del Torreón va a estar decorada. No se va a perder el color”, matiza Carlos con firmeza, asegurando que el barrio no perderá ni un ápice de su esencia reivindicativa durante estos días.

La radiografía de la semana: El activismo como brújula

Al desgranar el programa oficial queda claro que el confeti y la música son solo la punta del iceberg. Para la organización, la balanza siempre debe inclinarse hacia la conciencia. “Como siempre se puede ver en todas las ediciones del Orgullo de Barrio, se prioriza el activismo y la reivindicación y la participación sociocultural. Celebrar la diversidad está súper bien, pero es verdad que también hay que seguir reivindicando los derechos que faltan, los que ya se han conseguido y poner cosas en común sobre todo las personas que estamos dentro del colectivo”, explica el presidente de Pride LGTBI.

El pistoletazo de salida lo da un regreso cargado de memoria e identidad: la exposición de José de Amariconarte. “Es ciudadrealeño, pero hace años por ‘su exilio’, como no, pues se fue. Está muy contento porque, después de 34 años, por fin va a mostrar su maravilloso trabajo en Ciudad Real. Es una exposición atrevida pero reivindicativa; tiene cuadros trasgresores donde se habla del chemsex, o más reivindicativos donde se visibiliza a las personas trans”.

Programa Orgullo de Barrio 2026 / Cedida

Más allá de la propuesta artística, la inauguración tiene algo de reencuentro. El regreso de Amariconarte conecta con una realidad compartida por muchas personas LGTBI de generaciones anteriores, que encontraron fuera de sus ciudades los espacios de libertad que no siempre hallaron en ellas. Que su obra abra esta tercera edición del Orgullo de Barrio tiene también una lectura simbólica: la de quien vuelve para ocupar, desde el arte, un espacio que durante décadas le fue ajeno.

Las citas con la formación y la reflexión se sucederán de martes a viernes, incluyendo las Escuelas de Participación Ciudadana para asociaciones sobre delitos de odio junto a la Policía Nacional, aprovechando que “la provincia de Ciudad Real tiene un buen tejido asociativo, más que otras provincias de Castilla-La Mancha”.

Esta formación se plantea como un pilar fundamental de la semana, orientada de manera prioritaria a capacitar al denso tejido asociativo de Ciudad Real. El objetivo es dotar a los colectivos de herramientas prácticas frente a las agresiones físicas y verbales, explicando detalladamente cómo interponer una denuncia ante las autoridades, qué recursos institucionales específicos existen y cómo identificar cuándo un delito común cuenta con el agravante específico de LGTBIfobia.

Programa Orgullo de Barrio 2026 / Cedida

Además, habrá un café literario e informal en la Cafetería Filipinas con la influencer Triana González para abordar el amor propio y las relaciones tóxicas en los jóvenes. Una apuesta por la educación ciudadana que busca tejer una red de seguridad colectiva en toda la provincia.

El fin de semana concentrará los actos centrales en el epicentro urbano de las celebraciones, con esa jerga tan propia de la capital: “En la Estatua Rey Juan II de la avenida Pablo Picasso, el caballo del Torreón de toda la vida”, bromean en la entrevista. Allí confluirán el acto institucional a las 12 de la mañana del sábado, la III Marcha del Orgullo el mismo día a las 19:30 horas, cuya carroza lucirá un estilo festivalero e ibicenco completamente blanco, y el zumba dominical contra la LGTBIfobia.

Cartel de Orgullo CR Fest / Cedida

Además, se celebrará el sábado en III Pride Fest en la terraza del Jaleo, con un cartel drag de excepción, con Violet Van Cartier, Versatila, La Roro, Lolita Valú, Lady Cringe y DJ Lara Carbonera.

Tacones sobre el asfalto: El arte que empodera y rompe estructuras

Uno de los grandes protagonistas de los actos de la semana será el pregonero de este año: Juan Carlos Merino. Su trayectoria está profundamente ligada al tejido local: trabaja en la academia Musicaula desde 2011, un proyecto que pasó a ser de su propiedad en 2015 y que capitanea codo con codo junto a su hermano. Su llegada al pregón no nace del activismo de pancarta tradicional, sino de una revolución silenciosa, rítmica y estética surgida en las aulas de danza de la ciudad.

“Siempre hemos querido echar una mano a la danza, que estaba como de capa caída en Ciudad Real. Nos estábamos formando en diferentes ciudades como Madrid, Valencia o Barcelona y dijimos: ¿por qué no ese concepto poder traerlo a Ciudad Real? Y lo más reivindicativo fue cuando ya quise empezar con la disciplina de Heels”, relata Juan Carlos.

Juan Carlos Merino / Musicaula

Traer el baile en tacones a una capital manchega fue un acto de audacia que despertó los lógicos fantasmas iniciales. “Me encantaba el que todo el mundo pudiera llevar un tacón, el que todo el mundo pudiera bailar de una forma más sensual y, ¿por qué no decir?, de una forma más afeminada. Cuando se implantó la asignatura y empezamos a lanzar vídeos tuvo un impacto porque era una novedad.

Es verdad que tuve mucho miedo porque, ya sabemos, Ciudad Real es una ciudad pequeña. Estamos abiertos a las críticas”. Sin embargo, la respuesta social cambió por completo la corriente de opinión: “Se le dio la ‘vuelta a la tortilla’ de una forma muy positiva, porque se recibió como un mensaje de danza urbana, distinta, que empodera, que mejora el autoconcepto y la autoestima de quien lo practica. Yo no lo consideraba activismo hasta que no me vino Carlos y me dijo: ¿cómo que no? ¿Cómo que no has hecho activismo si lo llevas por los dos lados?».

Juan Carlos Merino / Redes Sociales

Ese impacto estético caló hondo en las estructuras familiares más tradicionales de la ciudad, obligando a reescribir códigos antiguos. Juan Carlos lo recuerda bien: “Me estaba esperando una reacción más neutral o de crítica destructiva… Lo que me sorprendió es que padres no, maridos. A muchos maridos les rompió los esquemas. Y sí es verdad que muchas de las chicas han tenido algún ‘rifirrafe’, pero lo han sabido llevar bastante bien. Viniendo de una época más patriarcal, el marido siempre como que ha impuesto un criterio. Pero han conseguido también dar la vuelta a esa tortilla diciendo: ‘bueno. A mi marido tampoco le gusta que suba vídeos ahí ‘medio con el culete’. Pero, si lo hago, me apoya y me respeta'».

Juan Carlos Merino / Redes Sociales

Como docente, Juan Carlos defiende con vehemencia pedagógica la abismal diferencia entre sensualidad y sexualización, un muro conceptual donde a menudo encalla la crítica externa: “La sensualidad está ligada a la sutileza, a la elegancia, a hacer un determinado movimiento sin necesidad de enseñar… es sugerir, jugar con el buen gusto y, también, que las personas disfruten mirándote sin necesidad de la sexualización. Para mí la sexualización va cuando ya pasas una barrera de ciertas ‘partes y tocamientos’… Evito que las chicas se toquen el pecho, sus partes. Cuando hago una coreografía, me gusta más ir por esa elegancia y sutileza. Por  la insinuación, que es la sensualidad«.

Además, añade: «El límite entre la sensualidad y la sexualización, según la moral de cada uno puede ser una fina línea, pero es algo mucho más amable e inocente de lo que la gente propone. Lo ven como mucha provocación… Ahí está donde tú entiendes que están jugando con el silencio del erotismo, están jugando con ese punto picante sin llegar a ser obsceno. El movimiento es el mismo lo hagas con unas mallas hasta los pies o lo hagas con un tanga; el movimiento es el mismo. Ahí es donde está tu cabeza y el saber entender que es una pieza artística, el baile”.

Algoritmos, discursos camuflados y la cuenta pendiente del colectivo

El tramo más denso y político de la conversación aborda el escenario actual de polarización, donde las redes sociales se convierten a menudo en herramientas de fragmentación. El análisis más periodístico se detiene en cómo los entornos digitales y sus algoritmos sobreexponen intencionadamente perfiles artísticos de gran visibilidad, como las drags locales, provinciales y nacionales, o personajes que hacen del histrionismo su seña de identidad, no para poner en valor su disciplina, sino para alimentar parodias y discursos reactivos dirigidos a la masa que busca distanciarse del movimiento.

Orgullo de Barrio en Santiago / Cedida

Frente a esa estrategia, Carlos pone en valor el trasfondo de estas artistas de variedades, recordando que “detrás de cada actuación siempre tienen un mensaje reivindicativo”. Al mismo tiempo, se muestra tajante para desarmar el argumento de quienes intentan usarlas como diana: “Cuando esto pasa, son mensajes de odio, pero disfrazados. Se intentan ocultar. Su consecuencia es el problema del síndrome del ‘pero’: ‘tú eres una persona gay o lesbiana y tal. Que cada uno se acueste con quien quiera, pero esto de ir a una manifestación…’ O mostrarte un perfil de lo que ellos consideran ‘histriónico’ y decirte, tu eres eso para provocar que no te sientas representado. Creo que eso es un discurso muy barato y que llega muy fácil para que esa persona no se identifique o no se quiera reconocer dentro del colectivo, aunque lo sea».

«¿Cómo combatimos eso? Dándole la vuelta. Mientras ellos exponen que son personas ‘normales’ y que ya tienen sus derechos, les mostramos todo lo que se ha conseguido y todo lo que queda por conseguir. Les mostramos el trabajo, y el hueco que tienen entre nosotras. Las personas, de por sí, somos egoístas hasta que algo no nos toca de cerca. Si no luchas contra ello y lo dejas de pasada, al final tú eres cómplice de ese discurso”, explicaba Carlos Moreno.

Orgullo de Barrio en Santiago / Cedida

En realidad, buena parte de la conversación gira alrededor de una idea que Carlos repite varias veces durante la entrevista: «Hay tantos orgullos como personas». Una reflexión que atraviesa toda la programación. Porque no todas las personas viven el Orgullo de la misma manera, ni se sienten representadas por los mismos símbolos, referentes o expresiones. Precisamente por eso, la organización insiste en ofrecer espacios diversos donde cualquiera pueda encontrar una forma de participar sin necesidad de encajar en un único modelo de pertenencia.

Esa necesidad de cohesión se vuelve más compleja e incómoda cuando se mira hacia dentro, destapando las dinámicas de rechazo, juicios e invisibilidad que ocurren entre las propias siglas del colectivo en entornos pequeños. Es ahí donde Carlos verbaliza un dardo directo hacia la homofobia interiorizada y las exclusiones internas: “Esto es una lucha interna del colectivo. Nuestro mensaje creo que siempre ha sido claro desde la asociación y hasta a nivel personal. Como persona gay y con una expresión de género femenina, he sido rechazado y criticado por personas del colectivo que no han tenido una expresión de género femenina o similar, que siempre han sido más masculinos».

«A todas estas personas que dicen que no se sienten identificadas, el mensaje que transmito es que tienen homofobia interiorizada. Porque no tienes que sentirte identificada conmigo, no pasa nada.  Pero no generarte rechazo. La persona tiene una homofobia interiorizada porque durante esos años lo ha vivido así y lo han educado así. Salir del closet es salir hacia esa liberación, cada uno a su manera. A nosotros desde la asociación nos dicen que más vergüenza les dan los mensajes que transmiten de odio hacia las personas del colectivo, sean quienes sean”, reflexionaba el presidente de Pride.

Al final, hay tantas formas de mostrar el orgullo como personas somos”, añade de nuevo, hilando la necesidad de buscar espacios comunes independientemente de la edad o la generación con la que se haya crecido.

Carlos Moreno y Juan Carlos Merino en una entrevista en Onda Cera / Cedida

Juan Carlos comparte ese diagnóstico y lo resume en una frase que se repite varias veces durante la charla: “Métete, no critiques. Métete. Muchas veces es puro desconocimiento”. Para el pregonero, gran parte de los prejuicios nacen precisamente de la distancia. De opinar sobre espacios, personas o realidades que nunca se han conocido de cerca, o se han conocido solo en ocasiones muy concretas.

Frente a una realidad cada vez más compleja y polarizada, Carlos insiste además en una idea recurrente durante toda la conversación: «Que no tengan miedo de preguntar. En la asociación tenemos algo claro. Aunque nos hayamos llevado mal, aunque las personas que estamos en el colectivo tengamos la historia que tengamos. No tengáis miedo a preguntar. Nadie está solo».

Presentación del III Orgullo de Barrio en el Torreón / #Tintamanchega

Juan Carlos incide en que la hostilidad hacia el programa es fruto de la distancia: “El programa de Orgullo de Barrio hay muchísima más reivindicación cultural que fiesta, pero sin embargo solamente se le hace caso a la fiesta”.

El reportaje se cierra regresando a ese núcleo de ayuda mutua que define el asociacionismo en las ciudades de provincia, lejos del ruido de las grandes capitales. Una invitación abierta, desprovista de etiquetas rígidas, que resume a la perfección el espíritu con el que la asociación plantea esta tercera edición del Orgullo de Barrio del Torreón: “Da igual la ideología que tengas, da igual la orientación sexual que puedas tener, que, si te acercas de una forma o de otra, creo que no vas a estar solo o sola. Siempre vas a tener a alguien apoyándote. Vente y vas a descubrir un mundo en el que solo o sola no vas a estar. Siempre te van a arropar”.

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