Con temperaturas que rondan los 40 grados, el Círculo de Bellas Artes ha reabierto su Refugio Climático, concebido como una gran plaza verde en pleno centro de Madrid, para mitigar el impacto de las altas temperaturas. Este espacio, abierto al público hasta el 6 de septiembre, en horario de 11:00 a 21:00 horas, vuelve a erigirse como un enclave esencial que subraya la urgencia de crear entornos acondicionados, accesibles y acogedores ante un clima cada vez más extremo, especialmente en contextos urbanos.
El Refugio Climático y su programación prolongan una línea de pensamiento que el Círculo impulsa desde hace años, situando la emergencia climática en el núcleo de su actividad. Más allá del debate, la institución aborda este desafío como un territorio fértil para la experimentación y la imaginación, desde el que repensar nuestras formas de habitar el mundo.
El espacio ofrece zonas de trabajo, fuente de agua, mesas de juego, rincón de lectura y una original guardería de plantas, consolidando el Salón de Baile como un lugar de estancia y encuentro hasta el cierre de la temporada.

Tras congregar a más de 60.000 visitantes en 2025, en una edición centrada en reivindicar el derecho a un ritmo de vida más pausado, compartido y sostenible, este año la propuesta se articula en torno a un concepto clave: jugar. Jugar como forma de explorar, ensayar nuevas reglas, construir relatos colectivos y ensanchar nuestras maneras de relacionarnos con el entorno. En ese gesto lúdico reside una potente herramienta: la imaginación, capaz de cuestionar lo aparentemente inevitable y de abrir horizontes hacia futuros posibles. Jugar e imaginar se revelan así como prácticas que anticipan los mundos por venir.
Una arquitectura para jugar, descansar e imaginar
El corazón del Refugio lo ocupa este año 62 descansillos, una instalación ideada por el colectivo Recetas Urbanas que transforma el Salón de Baile en una suerte de sala de estar elevada. Plataformas, terrazas, balcones y recovecos invitan a habitar el espacio desde múltiples perspectivas, proponiendo distintas formas de permanencia: descansar, leer, conversar, observar o, simplemente, estar. Más que una intervención arquitectónica, se trata de una experiencia habitable.
A partir de septiembre, esta estructura será reutilizada en centros educativos públicos de Sevilla —IES Punta del Verde, IES Miguel Servet y CEIP Huerta de Santa Marina— como espacio de sombra y refugio, prolongando así su vocación social y medioambiental. Recetas Urbanas, fundado en 2003 por Santiago Cirugeda, concibe la ciudad como un laboratorio vivo, donde la arquitectura se convierte en herramienta para abordar conflictos y ensayar soluciones colectivas.
La apertura tuvo lugar el 9 de julio a las 17:30 horas con una siesta colectiva guiada por el colectivo Las Lindas Pobres, que propuso una pausa compartida a través de un paisaje sonoro que transitó entre la música ambient, la electrónica, el jazz y el dub. Una invitación a desacelerar y reivindicar el descanso como práctica común.
Entre las primeras actividades destacó el Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas, celebrado el 10 de julio, una propuesta participativa que invitó a imaginar el colapso del orden económico y político actual. A través del debate y la experimentación colectiva, las personas participantes exploraron posibles respuestas a una crisis global y ensayaron nuevos modelos de convivencia y de ecología política.

Refugio climático / Cedida – Miguel Balbuena
En este mismo marco, el 16 de julio se presentarán las conclusiones de las primeras jornadas dedicadas a la creación de una red de refugios climáticos culturales, iniciativa impulsada por el Círculo con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso. La jornada culminará con la conferencia del sociólogo Eric Klinenberg, referente internacional en el estudio del papel de los equipamientos públicos y la vida comunitaria, quien abordará los desafíos urbanos y climáticos contemporáneos.
La Escuela SUR también se integra en esta edición con la obra Cuerpo en refugio, pieza ganadora del concurso LIFE INTEMARES en el Refugio Climático. Firmada por la artista interdisciplinar Ángela Enero Febrero, la obra propone una escultura híbrida en la que el cuerpo humano se funde con el de una tortuga marina, en una relación ambigua entre vulnerabilidad y sostén. La programación incluye además una Reading Party, el 20 de julio, organizada junto al colectivo La Imprenta, que reivindica la lectura compartida como ejercicio de atención en tiempos de distracción constante.
El Refugio se completa con una programación diversa y accesible para todos los públicos: juegos dinamizados en colaboración con Tranjis Games, sesiones de hackeo lúdico de títulos como Los Colonos de Catán o Seven Wonders, partidas de Game of Kin, Half-Earth Socialism o Los Hombres Lobo de Castronegro, talleres de reparación y transformación textil, torneos de ajedrez y conferencias como la del astrofísico Diego López Cámara, prevista para el 6 de agosto sobre el eclipse total de Sol visible este verano. Todas las actividades son gratuitas.
El Refugio Climático 2026 del Círculo de Bellas Artes cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad (MITECO), Reale Foundation, FECYT, Azotea Grupo y el Ayuntamiento de Madrid.

